Sònia

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divendres, 16 de novembre de 2018

EDUCAR




Que diferente sería educar sin sentirnos presionados por el currículum, por las pruebas que acotan, los ránkings que comparan, los niveles de exigencias que ahogan. Mucho más allá de los contenidos obsoletos , las competencias y los exámenes. 

Que diferente sería educar sin criterios competitivos que relantizan, sin premiar estúpidamente la memorización, la obediencia o la mediocridad.

Que diferente sería educar si imperase el sentido COMÚN y el del HUMOR. El sentir ante el hacer,  el cariño ante la reprimenda, el respeto  ante la segregación.

Que diferente sería si pudiésemos ofrecer a cada alumnos la atención que merece, que demanda, que necesita. Con unos recursos que permitan que cada uno de ellos pudiese desarrollar su mejor versión, Sin aulas masificadas, con los recursos adecuados, con una real innovación.

Que diferente sería si centrásemos nuestra educación en enseñar a entender la emoción, a escuchar, a agradecer, a mantener vivo el asombro. Potenciando la iniciativa, la excelencia bien entendida, el lideraje que ayude a sumar.

Que diferente sería si nuestra acción educativa  se centrase en contagiar el PLACER por VIVIR, en estimular las ganas de aprender, de descubrir, de probar. Invitar a SOÑAR,  ofrecer problemas estimulantes que despierten las ganas de saber, de entender, de mejorar.

Que diferente sería si entendiésemos que: 

EDUCAR es acompañar sin proteger, estar disponible, acompañar sin condición, convertirse en  en el mejor ejemplo que el niño peda tener,

EDUCAR es saber dejar ir, permitir que cada niño viva su propia experiencia, que dibuje su camino dándole las estrategias necesarias para volar, para vivir con valentía, para convertir la resilencia en la mejor arma que 

EDUCAR es enseñar a sentir sin filtros, a expresar todo lo que nos remueve por dentro, a poner nombre a la emoción. A gestionarlas con maestría, a saber pedir ayuda, 

EDUCAR es enseñar a respetarse, a quererse sin condiciones, a tratarse con dulzura. A valorar cada pequeño logro, a ser capaz de mirarse al espejo con coraje, a trabajar por conseguir la mejor versión de uno mismo. 

EDUCAR es enseñar a ver el mundo con diferentes perspectivas, desarrollar el pensamiento crítico, formar personas comprometidas con todo lo que les rodea contribuyendo en la construcción de una sociedad más justa y ética.

EDUCAR es enseñar a respetar los límites, entrenar hábitos, hacerse responsable de las decisiones que toma en todos los aspectos de su vida

EDUCAR es entrenar la persistencia, el esfuerzo, la fuerza de voluntad.

EDUCAR es enseñar a levantarse después de cada tropiezo, ver en cada dificultad una nueva oportunidad

dissabte, 10 de novembre de 2018

¿Y SI NO TRIUNFO QUÉ PASA?

Nos educan para ser mejor que los otros, para brillar pase lo que pase, para destacar. Para ser los primeros, para conseguir lo que nos propongamos sin titubeos, para no fallar . Nos inculcan la necesidad de ganar siempre, de competir sin miramientos, de mirar hacia los lados para que nadie nos avance. Nos venden un éxito determinado por los likes conseguidos, por la fama de nuestras acciones, por el número de seguidores que conseguimos obtener.

Un triunfo que se publica a bombo y platillo, que se alardea aunque no sea cierto, que crea deseo por su perfección. Un éxito idealizado, confundido con tener dinero o popularidad. Enmascarado por un brillo erróneo con una hoja de doble filo que únicamente alimenta el ego y te vuelve vanidoso.

Vivimos en una sociedad donde no hay sitio para los segundos puestos. Donde se valora únicamente la victoria, no el ESFUERZO. Poco se habla de las derrotas, de los tropiezos, de las veces que nos va a tocar a volver a empezar de cero. De los pierden, de últimos de la fila, de los que no consiguen sus sueños.

Ojalá nos hablasen del éxito bien entendido, ese que significa seguir trabajando aunque no se consigan resultados, en seguir creyendo en nuestras potencialidades cuando todo se tuerza. Ojalá educásemos en que al éxito se llega superando obstáculos, peleando hasta que haga daño,  empequeñeciendo las excusas, las postergas, los por qué.

Expliquemos a nuestros hijos o alumnos  que el triunfo se consigue cultivando la determinación, la curiosidad y el optimismo, que caer está permitido pero que levantarse es una obligación.

Un éxito que se logra TRABAJANDO,  siendo valiente, apasionado, constante. Apostando por el compromiso y la perseverancia. Dejando de excusarnos en la mala suerte, en que no es el momento perfecto, en culpar a los demás.

Un triunfo que entiende la vida como una aventura en la que los errores y los fracasos son parte imprescindible del viaje. Aprendiendo que no todo resbalón significa una caída, que el verdadero triunfo es el que sale de lo que hayas aprendido del último error.


Éxito es ser capaz de ganarse el respeto de las personas que te quieren,  comprometerse, no tener la necesidad de demostrar. No permitir que tus miedos te ganan pequeño, mirarte con dulzura, tratarte con respeto. Ser capaz de generar todo aquello que deseas, permitirte fallar sin que la culpa te aplaste.

Triunfar es ser capaz de disfrutar de lo cotidiano, saber agradecer todo lo bueno que te pasa, reír sin mesura, apreciar la belleza de los momentos. Mostrarte disponible para la gente que amas, exprimir cada oportunidad. ser paciente

Ganar es disfrutar de lo que te gusta, saber renunciar aunque duela, estar enamorado de todo aquello que hagas aunque salga al revés.

diumenge, 4 de novembre de 2018

EDUCAR ANTE LA MUERTE

- ¿Tú también le echas de menos?

- Creo que no hay un sólo día que no me acuerde de él.

- Como me gustaría que pudiese ver como me hago mayor.

La muerte es parte ineludible de la vida pero eso consuela poco. Nadie está preparado para perder a alguien al que quiere, al que necesita a tu lado, al que admira. Para sentir su vacío, para añorar sus palabras, para echarle de menos en cada celebración. 

Dicen que nada enseña más que la muerte, que es una gran maestra. La muerte de un ser querido marca siempre un punto y seguido en tu vida, hace que la reestructures de nuevo, te marca el camino para exprimirla de forma diferente.

Una pérdida que te hace maldecir tu suerte, que te recuerda la torpeza de llenar nuestros días de excusas y postergas, de peros y por qué. Que te enseña a aceptar la vida tal y como viene, a disfrutar de las pequeñas cosas, a ser más agradecido. 

Educar ante la muerte pertenece a la vida, es parte imprescindible de ella. Pero que difícil es hacerlo cuando esa persona que se ha ido era parte de ti. Que complicado es explicarle a un hijo que nunca más volverá a ver a su abuelo. 

Conseguir que entienda que la vida en ocasiones pega fuerte, que es injusta, que hay cosas que no tienen explicación. Lograr hablar de la muerte sin rodeos, enfrentarse a ella con naturalidad.

Que complejo es explicar con coherencia todo aquello que necesitan saber, evitar los detalles innecesarios, atender cada bajón. Acompañar el duelo con dulzura, respetando los retrocesos, los cambios de humor, los silencios.

Que arduo es aprender a conversar sobre ella sin edulcorarla, sin rodeos o engaños. Poniendo nombre a la furia, a la tristeza, a la negación. Admitiendo que la muerte te rompe por dentro, que transforma tus emociones, que te ancla en la desolación.

A la muerte se le acompaña llorado juntos, permitiéndote tener días grises, confiando en que poco a poco todo irá a mejor. Admitiendo que no hay respuesta para todos las preguntas, poniéndole nombre a los miedos que van apareciendo, respetando los ritmos de aceptación. Entrenando la resilencia, confiando en el futuro, poniendo valor a todo lo bueno que tenemos.

A la muerte hay que mirarla a la cara, desarrollando mecanismos para eliminar la culpa, para mitigar el enojo. Utilizando un leguaje que ayude a entender, a sanar, a mantener vivo el recuerdo. Verbalizando lo mucho que añoramos a la persona que ya no está, lo importante que era en nuestra vida, lo que nos gustaría volverle a ver. 

diumenge, 21 d’octubre de 2018

¿DÓNDE ESTÁ LA MAGIA?

- ¿Por qué te gusta tanto la MAGIA si sabes que hacen trampa?

- La gracia está en no buscar el truco.

- ¿Y no te gustaría saber como consiguen lo imposible?

- Dicen que aquellos que creen en la magia están destinados a encontrarla.

Vivimos deseando lo que no tenemos, envidiando lo que los otros consiguen, obviando todo lo bueno que nos pasa. Deseamos cosas para las que no estamos preparados, postergamos torpemente, tememos sentirnos vivos.

Damos por hecho que después de hoy habrá un mañana, que seremos eternos, que tendremos el tiempo suficiente para intentarlo más tarde. Postergamos torpemente cada señal de nuestro instinto.

Nunca encontramos el momento perfecto para disfrutar de lo que logramos, silenciamos cada ráfaga de ilusión, preferimos no arriesgar aunque la monotonía nos coma por dentro.

Solemos buscar la MAGIA en sitios equivocados, en personas erróneas, en lugares remotos. Nos empeñamos a eliminarla siendo los principales censores de nuestros propios sueños, valorándonos con números negativos, creyendo que no merecemos todo lo bueno que nos pasa. Vivimos empeñados en buscar el truco sin ser capaz de disfrutar del hechizo. Las malas experiencias, los tropiezos, los desengaños nos vuelven escépticos.

Hasta que un día la vida te da un buen zarpazo y te enseña que lo que no vives se pierde para siempre, que las oportunidades no retornan, que la MAGIA es todo aquello que nos hace sentirnos privilegiados.

Que al final el SECRETO está en creer en ella sin la necesidad de entenderla, sin tener que buscar el doble fondo de la chistera. Confiando en el destino, disfrutando de lo pequeño, marcando nuestros propios pasos de baile.

Ojalá nos educasen en creer que la MAGIA la encontraremos en una mirada cómplice, en una oportunidad aprovechada, en un "te quiero" a media luz. En el encanto de un atardecer, en un susurro que acompaña, en un "estoy a tu lado".

MAGIA es conseguir retos gracias a tu decisión y valentía, hacer que cada segundo cuente. Es enamorarse sin cordura, liarse la manta a la cabeza, aprender sin mesura. Ver en lo sencillo algo extraordinario, atraer todo lo que te ocurre, agradecer a quien tienes a tu lado.

MAGIA es que un profesor te enseñe que los tropiezos son parte imprescindible del viaje, que te haga sentir diferente,  que te ayude a dar forma a la persona en la que te quieres convertir, que crea en ti sin condición.

MAGIA es una sonrisa compartida, una llamada que alienta, no permitir que el miedo pueda contigo . Creer en ti mismo sin excusas, disfrutar de todo aquello que hace vibrar de forma diferente tu corazón. MAGIA son los nuevos comienzos, una ayuda desinteresada, las oportunidades exprimidas, las sorpresas.

Quien tiene MAGIA no necesita TRUCOS

dissabte, 29 de setembre de 2018

BAILAR CON LO IMPREVISTO

Tenemos la necesidad imperiosa de CONTROLARLO todo, de saber qué pasará mañana, de anticiparnos a los acontecimientos. Todo está medido, cuantificado, examinado. Programamos a años vista, poco lugar le dejamos a la improvisación.

Nos obstinamos por cumplir con las normas establecidas, con no pasar los limites, con seguir la ruta que otros han dibujado. Vivimos bajo un patrón estandarizado, atrapados entre el perfeccionismo y la exigencia.

Construimos nuestra vida con recelo, con una rutina estática, desechamos todo aquello que nos sorprenda. Nos han educado en el CONFORMISMO, en seguir los cánones, en ser pequeños. Poco nos han hablado de la bondad de lo improvisto, del encanto de la incertidumbre, de la creatividad.

Nos han hecho sentir que nunca es el momento perfecto para jugárnosla, para mirar diferente, para sobresalir. Que es mejor resignarse con poco, subsistir en la zona de confort, no alzar demasiado la voz. Viviendo de prestado es mucho más fácil sobrevivir.

Ojalá nos atreviésemos a ENSEÑAR a vivir el aquí y el ahora sin preocuparnos demasiado por lo que pasará mañana. A creer en que la única manera de crecer es estando dispuesto a caer, a equivocarte, a desafiar al futuro. Dejando  de justificar nuestros actos, con humildad, trabajo y arrojo.  Aceptando los cambios de planes, los imprevistos, las ocasiones que va a tocarnos ir a la deriva.

A dar la mano a lo impredecible, a bailar con lo imprevisto, a abrazar el CAMBIO. Conectando con las emociones, aceptando que quien arriesga puede perder pero es inmensamente más feliz.

Eduquemos en la determinación, resilencia, voluntad y disciplina. Enseñemos a confiar en el instinto, en dejar fluir, a darle una oportunidad a lo inesperado.

Motivemos a desafiar al miedo con descaro y descubrir los propios talentos. A trazar retos, a crear razones, a ser capaces de disfrutar del viaje porque quizás mañana se acabe.

Ayudemos a encontrar eso que nos hace diferentes, a pelear con agallas,  facilitemos que cada uno viva su historia a su manera.

Creyendo en el "y por qué no", poniendo los sueños por encima del ego, creyendo que cuando lo das todo ganas siempre.

Recordemos a diario que seguramente las cosas más bonitas aún no las hayamos visto, probado o  experimentado. Grabemos a fuego que SIEMPRE es el momento para HACERLO.

dissabte, 22 de setembre de 2018

¿POR QUÉ NO SE EDUCA ANTE EL MIEDO?

Fui una niña extremadamente miedosa. Recuerdo como el miedo me paralizaba, me hacía pequeña, me desbordaba. Un miedo que me hacía sentir extremadamente vulnerable,  que me privaba de hacer lo que realmente deseaba. Miedos que diluían sueños, que hacían añicos el alma.

Miedo a la oscuridad, a estar sola, a no ser lo suficientemente buena. A la muerte, a perder a los que quería, a no dar la talla. A ser diferente, a sentir demasiado, al rechazo. Miedo extremo a sentir miedo.

Un monstruo enorme que me perseguía,  limitaba y me obligaba a esconderme. Un fantasma atroz que me hacía disimular mis deseos, guardar las apariencias, ser alguien en el que no me reconocía.  Que intoxicaba mis elecciones, que me hacía actuar con excesiva prudencia.

Que poco nos entrenan para PLANTAR CARA al miedo. Para hablar de él sin tapujos, para poder identificarlo, para ser capaces de mirarlo a la cara con valentía. Para dejar de ser sumisos ante sus garras, para romper sus cadenas, para decirle "conmigo no puedes".


¿Por qué no nos han EDUCADO ante el miedo? Todo sería más fácil si desde pequeños alguien te explicase que TODOS tenemos miedo y que no por eso eres un cobarde. Que va a acompañarnos siempre y que deberemos aprender a domarlo. 

Ojalá nos aclarasen  que el problema no reside en tener miedo sino en el efecto que este tiene en nuestra vida. Que nos asegurasen que va a llegar un día en el que vamos a tener todas las armas necesarias para poder mirarle sin temor.

Ojalá nos enseñasen que la mejor manera de afrontar el miedo es aliándote con él, aceptándolo, conociéndolo. Cambiando tu forma de mirarlo, de ponerle nombre,  de conocer sus forma.

Asomándote ante él sin que te tiemble el pulso,  dándole la mano con firmeza, sin rodeos. Perdiendo el pudor a dejar ir,  a cerrar historias, a mirarte al espejo sin peros. 

Aprendiendo que el miedo flaquea cuando te atreves a buscar lo que realmente te gusta, cuando dejas de silenciar deseos, de tener temas pendientes contigo mismo. Dejándote de hacer de trampa, de engañarte con postergas, sin tener la necesidad de gustar a todos.

Creyendo que el propósito de la vida es crecer aprendiendo, cayendo, volviendo a empezar pese al miedo.

diumenge, 9 de setembre de 2018

11 ERRORES QUE NINGÚN EDUCADOR DEBERÍA COMETER


Empieza un nuevo curso escolar y con él las carreras, los horarios enloquecidos, las clases y las extraescolares. Vuelta a las aulas donde nuestros hijos se enfrentarán a nuevos y apasionantes retos educativos.

En ocasiones como padres nos obsesionamos con que aprendan el máximo de contenidos sin plantearnos si esos aprendizajes les van a hacer feliz. Llenamos sus vidas de actividades extras, de horarios desproporcionados, de exigencias inadecuadas.

Olvidamos enseñarles las competencias necesarias para vivir en equilibrio, para saber descifrar sus emociones, para conseguir ser perseverantes en la persecución de sus sueños.

Obviamos que lo más importante a la hora de educar es la necesidad de estar presente,  conseguir que sientan que les acompañamos sin condición y gozar de cada uno de los pequeños logros que consiguen a diario.

Por esta razón, deberíamos intentar evitar los siguientes errores a la hora de educar:

- Creer que EDUCAR consiste en ENSEÑAR el máximo de contenidos o adoctrinar. La educación debería centrarse en DESPERTAR, en contagiar las ganas de aprender, de descubrir, investigar o crear.

-  Amar al hijo que QUEREMOS y no al que TENEMOS. En ocasiones nuestras expectativas no se ajustan a la realidad y ahogan a nuestros pequeños. No debemos proyectar nuestras frustraciones en ellos. 

- Creer que en la educación existen ATAJOS.  El arte de educar no contiene fórmulas mágicas que nos digan lo que debemos o no hacer. Así que tocará ser pacientes, establecer objetivos a largo tiempo, aprender de la experiencia y  sobretodo del ensayo-error.

ALLANAR el camino para evitar que sufran o se equivoquen. Evitemos la sobreprotección y  asumamos que la adversidad les va a hacer mucho más fuertes. Evitemos  hacerles dependientes, inseguros y sin una buena tolerancia a la frustración. Dejémosles caer, probar, errar y volver a empezar. No nos convirtamos en su secretario personal.

- Olvidar lo maravilloso que es ser un NIÑO privándoles del tiempo para realizar la actividad más importante para su desarrollo que es la de JUGAR. No abarrotemos sus agendas y permitámosles el beneplácito del aburrimiento, el mejor aliado de la creatividad.

- Ignorar o minimizar los SENTIMIENTOS. La educación emocional debe ser la columna vertebral de nuestra educación. Enseñemos a ponerle nombre a aquello que les pasa, a expresar las dudas o miedos, a compartir lo que les hace vibrar, a conectar con las emociones sin temor a sentir.

OÍR sin ESCUCHAR, utilizando un código distinto. El DIÁLOGO debe ser un pilar en la educación. Aprendamos a conversar con ganas de entendernos, a darle valor a nuestras palabras, a escuchar de forma empática, a respetar su forma de pensar o hacer.

- Actuar en función de nuestro ESTADO de ÁNIMO. Las normas deben ser siempre las mismas independientemente del día que hayamos tenido. Actuemos siempre de igual forma controlando el humor provocado por el cansancio o el estrés. Evitemos la disparidad entre papá y mamá, trabajemos en equipo.

- Educar SIN LÍMITES y RESPONSABILIDADES. Si nuestros hijos crecen sin normas claras serán niños con dificultades para vivir en sociedad. Enseñémosles que deben o no hacer, hagámosles responsables de sus decisiones, motivémosles a asumir riesgos.

- COMPARAR constantemente a nuestros hijos con el resto de hermanos o otros niños sólo puede provocar celos, envidias y baja autoestima. Cada niño merece ser educado de forma individualizada, dando respuesta a sus necesidades, haciéndole sentir único, creyendo en él.

HABLAR y ACTUAR de forma diferente. El ejemplo es el lenguaje más persuasivo y por eso debemos ser coherentes con el decir y el hacer. Un mal ejemplo llenará nuestra educación de incongruencia y decepción.

Educar a un hijo es sin duda una tarea ardua repleta de dudas e incertidumbre pero es también el mejor oficio del mundo. TU hijo/a NUNCA tendrá una mejor MAMA o PAPÁ mejor que TÚ.