Sònia

Sònia

dissabte, 24 de març de 2018

SEGURO QUE ERES MEJOR DE LO QUE PIENSAS

Acostumbramos a medirnos con el rasero más pequeño. Sentimos que perdemos cuando nos comparamos con otros. Solemos posicionamos siempre en nuestra propia contra, nos convertimos en nuestro peor juez. Lamentamos a diario nuestra falta de valentía sin estar dispuestos a arriesgar demasiado. Atacamos sin tregua nuestros defectos. No valoramos los progresos. Creamos una coraza entorno a todo lo que nos incomoda, huimos de lo que nos reta.

Nos hemos habituado a avergonzarnos de nuestros tropiezos, a maquillar nuestros defectos, a despreciar nuestro talento. A exagerar las consecuencias, a disimular nuestras carencias, a no querer aceptar lo que nos duele. Morimos poco a poco sin atrevernos a decir lo que pensamos, a pedir lo que realmente necesitamos, al dejar de perseguir nuestros sueños.

Hasta que llega el día que reconoces que el error reside en la manera que has adoptado a la hora de mirarte, valorarte, de quererte. En el que aceptas que has sido infiel a tu intuición , has dejado de apreciar tus logros, has renegado a tus principios.

En el que admites que te has vuelto dependiente del juicio de los otros y no recuerdas la última vez que te sonreistes delante del espejo.

Ese momento en el que decides empezar a ser honesta contigo misma, en el que aprendes a conectar con lo que eres. A eliminar las creencias limitantes, los juicios irracionales, las excusas baratas.

Que aceptas que eres la oportunidad que aprovechas, aquello que te atreves a ser. Y te aventuras a crear tu destino, a defender tus principios, a no tomarte demasiado en serio.

A persistir aunque los otros no te entiendan, a decirte SÍ ante las locuras, a abrir tu alma sin reservas. A no esperar siempre ser correspondido, a ser humilde para aceptar tus limitaciones, a no tener que encajar.

Y empiezas a creer firmemente que lo importante es el valor que le das a lo que quieres, a ser capaz de disfrutar de lo que ya tienes, a querer tu propio caos.  Eres la actitud que tomas ante tus sueños, con honradez para decidir, con honestidad entre lo que dices y lo que piensas.

Y ya no dejas de creer en la magia y no vuelves a esconderte bajo la culpa.

diumenge, 11 de març de 2018

QUIERO

Quiero creer en los sueños gigantes, en los imposibles, arriesgar con valentía, vibrar por dentro. 

Quiero abrazos que rompan el miedo, que ayuden a olvidar los malentendidos, que regalen oportunidades, que curen heridas.

Quiero besos que sean hogar, que me llenen de ternura, que sean infinitos y tengan sabor a sal.

Quiero tropiezos con sentido, naufragios que me aleccionen, sentir que nunca es tarde para volver a empezar de cero.

Quiero lloros comprendidos que limpien tristezas, que sanen heridas, que eliminen tormentas, que mitiguen la rabia.

Quiero palabras sencillas, felices y entusias, rebosantes de coherencia, que recompongan el alma, que añadan motivos.

Quiero vivir sin miedo, reír sin medida, amar sin prejuicios, tener aliento. Potenciar mi talento, aceptar mis imperfecciones, trabajar sin perder el aliento.

Quiero magia que me sorprenda, dominar mi ego, aprender de mis errores, pedir perdón sin sonrojos. 

Quiero elegir mi mapa, brindar por mis intentos, inventar planes, exprimir el tiempo.

Quiero coraje para tomar decisiones, romper esquemas, diseñar opciones, obedecer a mi intuición.

Quiero ilusiones compartidas, casualidades inventadas, sinergias que multipliquen los efectos, que regalen asombros, que creen conexiones.

Quiero miradas que hablen con dulzura, que arropen inseguridades, que rebosen sentimientos, que contagien complicidad.

Quiero silencios que protejan, que respeten diferencias, que susurren al oído , que calmen frustración.

Quiero quedarme con quien me provoque carcajadas, que me quiera sin excusas, que comprenda mis manías y me ayude a ser mejor. Que me enseñen a mirar con otros ojos, que no prometan en balde, que me hagan sentir libre.

Quiero dejar de juzgarme, de intentar agradar siempre, de callarme lo que pienso. Plantar cara a mis fantasmas, acabar con mis complejos, ser capaz de regalarle una sonrisa al espejo, querer mi imperfección.

Quiero gritar lo que me molesta, decir NO sin titubeos, seguir aunque sienta miedo. Comprometerme con lo que digo, controlar el tiempo, romper con todo lo que me limita.

Quiero deseos cumplidos, metas conquistadas, retos superados. Quiero fabricar recuerdos para toda la vida.

diumenge, 4 de març de 2018

EL VALOR DE APOSTAR GRANDE

No siempre vas a estar a la altura. Nunca vas a saber lo suficiente sobre un tema. Quizás jamás seas capaz de comportarte como los otros esperan. Posiblemente no vas a hacer las cosas como los demás desean. Tampoco vas a tener la respuesta correcta a todo lo que te preocupa, ni vas a sentirte lo suficientemente preparado antes de empezar un nuevo proyecto.

Dudamos de nuestra capacidad constantemente, sentimos miedo al parecer diferentes, abandonamos a nuestra intuición cuando las cosas se complican. Nos dejamos llevar por las corrientes que otros diseñan, cedemos el mando de nuestras vidas a los que se atreven a trazar planes. Llenamos nuestros días de desengaños por falta de agallas.

Nos convertimos en soñadores pequeños, esos que ya no pelean por lo que les vibra por dentro. Nuestros errores y tropiezos dinamitan nuestras ganas, dejamos de cumplir nuestras  promesas. Decidimos sentarnos a esperar un golpe de suerte que solucione nuestros problemas, acabamos al margen de todo aquello que nos roba una sonrisa.

En ocasiones parece que hayamos decidido vivir en un continuo invierno lleno de sombras, trampas y postergas. Un abismo que nos llena de desolación y fragilidad, que nos hace pequeños. Que provoca que nos hablemos con palabras tristes, que nos carguemos de reproches, que nos volvamos esclavos de nuestra propia cobardía. Que vivamos frenados, que tejamos barreras, que traicionemos cada una de nuestras fantasías.

Por suerte un día una persona se cruza en tu historia, un proyecto vuelve a regalarte una nueva ilusión o la letra de una canción remueve todo aquello que necesitabas para volver querer  intentarlo. Y decides que ese momento es el inicio del resto de tu vida y vuelves a creer en las oportunidades, en el destino, en la fortuna.

Decides eliminar de tu vida a esa gente que tanto te complica, empiezas a confiar en tu talento, a exigirte con respeto. A convencerte que es el momento, que la felicidad está en el ahora.

Trabajas por encontrar eso que despierta en ti una pasión desbordada, un gesto desbocado, eso que es capaz de erizarte la piel. Que llena de motivos tus días, de planes de futuro tus semanas. Dejas de anhelar, de esconderte, de necessitar alimentar tu ego.

Y pasas a la acción sin dudas, ni excusas, resucitando tus ilusiones. Te entrenas a diario tenazmente, dejas de esconderte ante las adversidades.

Estás dispuesto a seguir aunque tengas pocas garantías de ganar, priorizando lo que realmente te llena sin tener que depender de nadie. Y te sientes preparado porque ya no necesitas tenerlo todo controlado, porque aceptas la complejidad de tus decisiones, porque has decidido que la vida sea más fácil, más emocionante, más fascinante.