Sònia

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dijous, 5 de maig de 2016

PUEBLO MANDARÍN

- ¿Y si no entiendo lo que me dicen?

- Irás aprendiendo el idioma a la vez que no dejas de jugar, casi sin enterarte.

- ¿Y por qué es tan importante saber más de un idioma?

- Aprender idiomas te abrirá una ventana al mundo.

- ¿Y si no se hacer algo de lo que me piden?

- Los monitores te ayudarán en todo aquello que puedas necesitar.

- ¿Y si te echo mucho de menos?

- Te lo pasarás tan bien que no tendrás tiempo para añorar.


Recuerdo como me gustaba ir de colonia cuando era pequeña. Días fuera de casa, aprendiendo a ser mayor,  haciendo nuevas amistades y compartiendo grandes dosis de diversión. Ahora que soy mamá animo a mis hijos a participar en campamentos que les hagan disfrutar del verano. Jornadas teñidas de risas e entusiasmo, de mil y un aprendizajes, de alboroto y distracción.

Y que mejor que hacerlo en el campamento de inmersión lingüística PUEBLO MANDARÍN. La mejor forma de aprender chino mandarín de forma lúdica y competencial, que hará que mis pequeños aprendan la lengua con más hablantes del mundo y que más futuro tiene. Un aprendizaje lingüístico que les posibilitará ser políglotas, que les abrirá puertas a una nueva cultura y les invitará a sumergirse en ella. 

Aprender chino mandarín contribuirá a mejorar su flexibilidad cognitiva, su agilidad mental, sus ganas de aprender. Un aprendizaje que entrenará su cerebro a resolver mejor los problemas, a adaptarse a nuevas situaciones, a despertar las ganas de descubrir. Una nueva lengua extranjera que les facilitará conocer nuevas tradiciones y diferentes formas de vivir, un oriente por descubrir, que despertará sus ganas de no parar de aprender.

Un campamento de verano diferente,  situado en un entorno único les permitirá conectar con la naturaleza, conocer nuevos paisajes y disfrutar del aire puro. Días llenos de actividad física y enriquecedoras peripecias ideales para aprender, crear y fantasear. Donde podrán realizar manualidades orientales, aprender caligrafía china y calcular con ábacos. Los fogones se encenderán para aprender a disfrutar de la gastronomía china y se convertirán en pequeños chefs.

Jornadas llenas de concursos, juegos de mesa tradicionales, puentes tibetanos, tiro con arco, bádminton y piraguas. Tardes de partidos y campeonatos, de excursiones y juegos de noche. Actividades que les ayudarán a darse cuenta de lo valientes que son, que les posibilitará superar su timidez, que les exigirán aprender a trabajar en equipo y experimentar la libertad.  De tiempo libre para conocerse y gozar.

Días de dormir en cabañas de madera, de mirar las estrellas, de baños y sorpresas. De sentirse queridos por los monitores, de crear nuevos amigos, de sentirse orgulloso por todo lo aprendido. Y volverán a casa con la maleta llena de miles de aprendizajes que querrá compartir, de recuerdos y aventuras. De cientos de palabras aprendidas y con ganas de seguir aprendiendo chino mandarín.



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