Sònia

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dimecres, 18 de juny de 2014

PADRES OFF

Existen muchas clases de padres, para variedad  los colores. Según la relación que establecen con sus hijos podemos diferenciar entre los permisivos, los autoritarios y los democráticos (tipología que perseguimos todos aunque a veces parece que nos vaya la vida en ello). Padres con un objetivo claro: lograr  un equilibrio  entre la comunicación, el cariño, el establecimiento de límites y la responsabilidad, en la educación de sus hijos.
Según la manera de pensar encontraremos a los padres tradicionales, modernos o los intermedios, que intentamos navegar entre dos aguas sin que la corriente nos lleve hacia ningún extremo.

Pero hoy me gustaría establecer una nueva categoría: “los padres OFF”. Es bien curioso pero empiezan a florecer al igual que lo hacen los almendros en primavera. Admito que muchos somos padres y madres con grandes imperfecciones, pero estos se llevan el Nobel de la incorrección.

            Los padres OFF son aquellos padres  ausentes, pasotas, irresponsables, indiferentes. Aquellos que malcrían a sus retoños por no tener ningún interés en marcar límites, establecer normas o trabajar la responsabilidad. Padres que delegan la educación de sus pequeños a los maestros, entrenadores o abuelos, así todo es mucho más fácil e invita a la crítica fácil. Aquellos que no participan en la vida escolar de sus hijos y que incluso no conocen ni el  curso o el nombre del tutor. Progenitores que  ridiculizan a sus pequeños porque no son lo suficiente buenos para ellos o establecen expectativas equivocadas que llevan a sus herederos  al fracaso.

            Aquellos padres que en un restaurante dejan que sus monstruos molesten al resto de los comensales gritando, correteando por el local o lanzando trozos de pan a la mesa de al lado mientras engullen una maravillosa paella sin inmutarse y piensan que los demás tienen poco sentido del humor.

            Padres que quitan importancia a los problemas de sus hijos para no asumir ningún tipo de compromiso. Padres que sermonean sin conocer la raíz de los contratiempos, que ofrecen mil y un caprichos por no escuchar la queja de sus consentidos vástagos.

            Padres que en una playa les parece normal que sus hijos pisen las toallas del vecino o llenen de arena las bolsas ajenas,  que les parece “una cosa de críos” que sus hijos se dediquen a insultar o pegar en un parque porque quieren un columpio de inmediato o no hagan cola en la tienda de chucherías porque el niño quiere comerse el helado “ya”.

            La Organización Mundial de la Infancia debería establecer un examen previo para poder ser padre. En él deberían aparecer las premisas necesarias para ejercer de papá o mamá con calidad. Los niños se merecen tener padres comprometidos, cariñosos, interesados por el desarrollo integral de sus descendientes.

Prohibamos los padres rebaños, los que no reconocen las fortalezas de sus hijos, los que no estén dispuestos a arremangarse y dedicar cuerpo y alma a la educación de sus hijos. Aquellos que son incapaces de dar un abrazo a tiempo, un beso sanador o una felicitación que llene a su hijo de ilusión y ganas de seguir creciendo. Señalemos a aquellos  padres que creen que un buen grito lleno de muchos decibelios o un cachete a tiempo es la mejor manera de educar.

2 comentaris:

  1. Toda la razón Conozco casos de padres off. me encantaría que te pasases a ha Rene una visita por mi blog bluemarydream.blogspot.com . Con tu permiso comparto el concepto. Gracias y un saludo

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    1. Gracias Maria seguro que me paso por tu blog! Un abrazo

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