Sònia

Sònia

dimecres, 13 d’agost de 2014

MAMÁ ME GUSTA EL VERANO

     Sale como un rayo de la piscina, se tira encima para mojarme, me susurra al oído: "mamá me gusta el verano porque siempre estamos juntos", vuelve a lanzarse con la intención de volverme a mojar. Gruño al sentir el agua fría a la vez que sonrío y disfruto del momento. Crecen a pasos agigantados.

     Con el paso de los años, y a medida que tus hijos van creciendo, te das cuenta que los veranos han cambiado. Adquieren un color diferente, ya no son pausados ni relajados. Atrás queda cuando lo más importante era conseguir un bronceado perfecto, llevar el conjunto de moda y ver amanecer en lugares perdidos alrededor del mundo. Del tú y yo al nosotros. Dos más dos son cuatro. 

     Días de sal y calor. Veranos de playa y sal. Helados y golosinas. Mami, mami, mami, mira lo que hago. Camisetas manchadas de chocolate. Rutas en bicicleta. Toallas llenas de arena. Sombrillas no utilizadas. Partidas de tenis playa. Riñas y lloros. Camas elásticas y volteretas. Carreras con patinete. Parques de atracciones y circuitos de aventura. Asambleas familiares. Poca verdura y mucha salsa de tomate. Ración doble de postre. Videojuegos y películas. Manualidades y piscinas. Toboganes y columpios. Dulce y salado. Costa y pescadores. Caras pintadas y payasos. Granjas y establos. Buceo y cangrejos. Agua fría y refrescos. Ropa que queda pequeña. Patos y flamencos.

     Normas escondidas en un cajón. Desorden generalizado. Tiempo pasado delante de pantallas. Pocas obligaciones. Siestas compartidas. Desayunos a media mañana. Confidencias a la orilla del mar. Achuchones y caricias.


     Coche abarrotado de maletas. Gafas y colchonetas. Bolsas llenas de juguetes. Fútbol y castillos de arena. Tatuajes y pulseras de colores. Cremas solares y olor a hidratante. Trabajo a ritmo pausado. Minigolf y hamburguesas. Peleas y pactos. Boyas y chiringuito. Monopoly y parchís. Abuelos y tíos. Lecturas interrumpidas. Banderas verdes o rojas. Inflables y pistolas de agua. Cuevas y senderos. Visitas de amigos. Café con hielo. Medusas y oleaje. Aprendizajes a ritmos acelerados.

      Desear la vuelta al cole. Sentir que el tiempo pasa volando. Risas y carcajadas. Confidencias y retos para el invierno. Competiciones de papá. Entradas a meta de la mano. Fotografías llenas de recuerdos. Puestas de sol en lo alto. Canciones de moda. Sobremesas a la sombra. Paseo marítimo y palomitas. Reencuentros y desencantos. Recuerdos de aquellos que ya no están.

     Por instantes anhelas el silencio. Cuando lo tienes añoras el bullicio. Sonrío y me doy cuenta que me encuentro en el más infinito paraíso. Llegará el momento que quieran caminar solos. Mientras tanto disfruto del verano con olor a salitre. No cambio ningún viaje exótico por pasear con mis hijos de la mano. Estas son mis vacaciones diez, junto a los míos, a ritmo sosegado, junto a la brisa del mar.
     

1 comentari:

  1. Qué buen verano! El mío ha sido estar en casa con el aire acondicionado y unas vacaciones en Granada con más calor... uf!

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