Sònia

Sònia

dilluns, 13 d’octubre de 2014

MAMÁ, ¿TÚ QUIERES A PAPÁ?


- Mamá, ¿tú quieres a papá?

- Mucho, muchísimo.

- ¿Y por qué le quieres?

- Porque me hace feliz.

- ¿Y cómo sabré yo elegir a la persona que me hará feliz?

- Eligiendo a aquella persona que entienda que el amor no necesita ser perfecto.

Con preguntas como estas te das cuenta que tus hijos crecen y sus necesidades cambian. Preguntas que te hacen demorar aquello que estás haciendo y te invitan a pensar. ¿Cómo se le explica a tu propio hijo qué significa amar? ¿Cómo definirle qué es el amor?

 Soy de las personas que piensan que el valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad en que suceden y yo he tenido la suerte de encontrar a alguien que me hace vivir con esa intensidad. Una persona con la cuál eres capaz de establecer el diálogo de las miradas, que respeta tus silencios, que dedica sus días a hacerte sonreír, a ser especial. Aquel que entiende que un día me calle un te quiero, un abrazo, un perdón, un por favor. La única persona que me quiere cuando menos lo merezco.

Compañero de viaje que me ayuda día a día a engañar mis miedos, a terminar con mis dudas, a comprometerme con mi actitud, que cree en mis proyectos. Un ser único que me hace soñar, que me  ayuda a simplificar mis dilemas, que me ofrece compasión. El tiempo me ha enseñado  a querer a la persona que cumple y no promete, que respeta mis imperfecciones, al que le explico mis secretos, que se muestra crítico con mi talante.

Intento enseñar a mis hijos que amas a una persona cuando eres capaz de decirle lo siento, cuanto le tienes el máximo respeto, admiración y le ofreces tu comprensión. Que le quieres no sólo  por como es, sino por como logra que seas cuando estás con él. Alguien que respeta tu espacio y te deja volar.

Cómplice con el que aprendes a buscar el equilibrio en la confianza, la lealtad y el respeto. Al que amas con sus virtudes y defectos, con el que llega un día que te das cuenta que le quieres porque sí. Al que buscas para reír, llorar, ganar, perder, saltar y tropezar.

Aquella persona con la que no hace falta disimular, con la cual siempre te sientes cómoda, con la que puedes pensar en voz alta y entiende las razones que hay detrás de tu misterio. Con la que no te cansas de crear nuevos momentos, de trazar hojas de ruta sin importante la dirección. Querer significa pasar tu vida con alguien que no te necesite para nada pero que te quiera para todo.

Pero lo maravilloso es cuando tu amor se multiplica porque se convierte en un padre que forja experiencias, modelada emociones, orienta, guía,  educa  y se transforma en el mejor ejemplo.

Ojalá el destino sea caprichoso y me deje envejecer a su lado.

Hijo, amar es querer vivir con alguien todos los momentos, sean o no perfectos.


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