Sònia

Sònia

dilluns, 11 d’abril de 2016

¿TÚ CREES QUE TENGO TALENTO?

- Mamá, ¿tú crees que tengo talento?

- Por supuesto que lo tienes.

- Yo tengo la sensación que no hago nada del todo bien.

-  Lo mejor es que la mayoría de tus talentos están aún por descubrir.

- ¿Tú crees que todo el mundo nace con uno en concreto?

- Algunas personas estoy convencida de que sí. 

- ¿Y cuál es el mío?

- Eso debes descubrirlo tú, sólo debes estar dispuesto a dar la mano al atrevimiento, al descaro y la determinación.

Recuerdo como de pequeña me obsesionaba encontrar algo en lo que realmente destacase, que hiciese extremadamente bien. Siempre tenía la sensación de que todos los niños de mí alrededor eran especiales en algo menos yo. Quien no hacía hermosos dibujos, tenía dotes con las lenguas o progresaba admirablemente tocando un instrumento. Yo intentaba buscar algo que mi hiciese singular pero, quizás mi impulsividad o torpeza, me hacían sentir poco interesante.

Con el paso del tiempo y el aliento de mis padres y profesores, descubrí que el talento sólo nos acompaña hasta la puerta y es el carácter, el trabajo y perseverancia la que nos permite cruzarla. Comprendí que mi lugar en el mundo no iba a estar nunca condicionado por mi lugar de nacimiento, mi color de ojos o mis aptitudes innatas. Mi gran aprendizaje fue ser consciente que nunca destacaría si esperaba sentada en casa que alguien observara que era especial y comprendí que lo que tenía que hacer era ponerme manos a la obra.

Todos nacemos con un potencial, con un conjunto de aptitudes y destrezas naturales e innatas que marcan nuestro punto de salida  pero soy de las que cree que el secreto del éxito reside en el talento aprendido, aquel que sólo se consigue con horas de práctica, sacrificio y esfuerzo. Un talento consechado gracias al trabajo diario, a la constancia infinita, a las ganas que las cosas ocurran. A desear vivir de acuerdo a nuestro máximo potencial, a estar dispuesto a aprovechar cada oportunidad, a empezar de nuevo las veces que sea necesario.

 Talentoso es aquel que dibuja su propia hoja de ruta sin esperar que los otros crean en sus sueños,  que actúa aunque toque ir a contracorriente,  que reconoce sus fortalezas y ocupa toda su energía en mejorar, sin excusas o atajos. Aquel que innova y aprende a pensar diferente después de cada aprendizaje, que tira del coraje cuando empieza a llover. Aquel disfruta de cada minúsculo detalle del camino, que inventa su propia victoria, que rechaza la rutina, que busca nuevos enfoques. Quiero hijos talentosos en tener la capacidad de contagiar ilusión, de crear oportunidades, de liderar sus proyectos, de no cansarse de aprender. Que le den la mano a la curiosidad, que acepten el error como parte del trato,  que no necesiten tenerlo siempre todo controlado, que no teman a lo incierto, que no escuchen a los cobardes.

Quiero niños capaces de encontrar lo que les hace diferente, únicos. Que hagan las cosas porque les apasionan, que sepan y actúen en búsqueda de lo que les hace realmente vibrar, que crean que la perseverancia y el trabajo en equipo seran la base para conseguir sus objetivos. Pequeños que deseen la felicidad y no en la perfección, que consigan que sus propias limitaciones jueguen a su favor, seres inconformistas, que tomen responsabilidad en sus actos, agradecidos con todos aquellos que estén dispuestos a echarles una mano.

Creo en el talento de aquellas personas que son capaces de vivir una vida que les hace realmente feliz, que buscan espacios estimulantes, que se lanzan a dar el primer paso. Aquellas que gracias a su trabajo son capaces de mejorar su entorno, que ayudan sin esperar nada a cambio, que huyen de la mediocridad, que provocan reacciones y aprovechan la adversidad para despertar su ingenio.

Familias y maestros debemos ir la mano a la hora de descubrir talento, alimentando las ganas de avanzar. Formemos a nuestros pequeños en una educación que no penalice el error, que potencie el pensamiento flexible y creativo, que les permita desarrollar su liderazgo en espacios creativos. Apostemos por una comunicación empática que anime a poner el talento al servicio de los sueños, a crear retos originales que hagan desarrollar habilidades y capacidades de aprendizaje consiguiendo siempre mantener el interés y la satisfacción por aprender, por descubrir, por avanzar, por ser feliz.

Hijo, recuerda siempre que sí tienes talento sólo hace falta que esté dispuesto a perseguir tus propósitos y tu trabajo hará el resto.



8 comentaris:

  1. Todos somos talentosos en algo, hay que propiciar que ese algo sea descubierto y aprovechado.
    Me encanta la última cita de Einstein, en casa la digo mucho porque es muy reveladora.

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    1. Muchas gracias, sólo hay que animarles a que cada niño descubra sus talentos!!

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  2. Genial !!! Me encanto muy inspirador .....
    http://bujaren.com

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  3. Como profe supongo conocerás Robinson y su defensa del talento en los niños en las escuelas. Es increíble que todavía nadie se haya dado cuenta de que el sistema actual no favorece que florezcan los talentos de nuestros alumnos. Un sistema educativo en el que tenemos que ser todos igual de buenos en lengua y mates sobretodo, y dedicar una hora a la semana a la música o dos a educación física... En fin

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    1. Tienes toda la razón, una pena que la escuela mate mucho de los talentos de nuestros alumnos.
      Un abrazo

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  4. Aquest és un blog motivador. No únicament pels pares. Gràcies, Sonia!

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