Sònia

Sònia

dilluns, 19 de setembre de 2016

EL PODER DE UNA MIRADA

-No me mires así

- ¿Cómo es así?

- De esa forma, tu cejas se arquean y se vuelven graciosas.

- La mirada tiene un poder fascinante.

- Me haces reír.  A veces con sólo mirarme ya sé lo que estás pensando de mí.

- Mirar es un idioma extraordinario. 

Creo firmamente en el poder de las miradas. Aquellas que sin hablar expresan nuestro sentir, aquellas que declaran a gritos lo que el corazón calla. Las únicas incapaces de fingir lo que nos recorre por dentro, portavoces de nuestras alegrías o nuestros miedos. Esas que establecen diálogos, besan o abrazan, que increpan o invalidan.

Mis preferidas son las miradas que enamoran, que provocan ternura y comprensión, que protegen y sanan. Que usurpan sonrisas, contagian esperanza, ganas de seguir intentándolo. Pícaras y provocativas, que te invitan a seguir conociendo, a investigar. Miradas llenas de complicidad acompañadas de una mano que ofrece su ayuda, encuentros efímeros que nos recuerdan en el momento más necesario que no estamos solos en esto.

Rechazo las miradas que anulan, que nos llenan de incertidumbre, de pánico. Que imponen, castigan o reprochan, que juzgan sin sentido. Miradas atestadas de indiferencia, frialdad o tirria. Que provocan rechazo, retroceso. 

Busco las deseadas, las cómplices que rastrean réplicas. Aquellas que provocan emociones, erizan la piel, que nos atraviesan por dentro. Que estrechan lazos, cultivan amistades, crean vínculos, rescatan sentimientos. Que conmueven, enternecen, encandilan. Que calan los huesos, aquellas que nos hacen eternos.

Miradas inventadas, juguetonas, creadas para un preciso momento, que contagian futuro . Que nos abarrotan de ilusión, esperanza y motivos. Dulces y perfumadas, acarameladas, afectuosas. Aquellas que hechizan, repletas de brujería, donde aparece la magia. Divertidas y llenas de juego, de táctica, de insinuación. Miradas que consiguen sueños, que sólo dos consiguen descifrar.

Evito las fugaces, las distantes, aquellas que anuncian despedida. Llenas de vértigo, que imponen y sentencian, que incomodan. Que castigan, odian, reprenden o penalizan, que rebosan estupidez. Miradas que sólo el remitente entiende, que se pierden en el laberinto, que enmudecen. Las cobardes, las llenas de prejuicios, las que sólo están pintadas en blanco y negro . Aquellas que desaparecen como la voz en el desierto, aquellas que contaminan. Las que solicitan tiempo, tierra de por medio.

Ensayo las miradas que perdonan, ofrecen alternativas, abren nuevos caminos y construyen puentes. Que dibujan amaneceres, establecen diálogos, que apadrinan nuevas oportunidades. Aquellas que rebosan energía, esfuerzo, que te invitan a caminar. Las que arropan, las que siempre dan una segunda oportunidad.

Hijo, mira siempre ofreciendo tu mano, deseando contribuir, abierto a los que los demás te regalan.

6 comentaris:

  1. Hay miradas huidizas que no me gustan, pero sin embargo me gusta la gente que mira de frente, te sostiene la mirada porque no tiene nada que esconder. Son cristalinas y firmes. A mí me gusta la gente así. Ojalá yo también lo sea.

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  2. Me encanta el post!! Yo soy de sostener la mirada y creo que a veces, con ella, digo muchas cosas... Y es que las miradas pueden decir tanto...

    " Lo bonito no son los ojos, son las miradas".
    Bonito post, como todos.
    Muacks

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  3. M'agrada molt el que escrius, Sonia. Molt!

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