Sònia

Sònia

diumenge, 22 de gener de 2017

SONRÍE BIEN FUERTE

- ¿Por qué siempre sonríes cuando yo lo hago?

- La mejor de las sonrisas es que se contagian.

- ¿Y por qué hay días que los adultos sonreís tan poco?

- Porque en ocasiones olvidamos la importancia real de las cosas.

- ¿Y el estar serios os sirve de algo?

- Sólo para hacerlo todo aún más gris.

Mi pose es muy serio, siempre lo ha sido. Heredé el semblante de mi padre pero quien me conoce de verdad sabe que me río mucho. Quizás a veces únicamente sonrío por dentro, en ocasiones mis labios se resisten a expresar lo que realmente siento. 

Soy amante incondicional de las sonrisas, me atrapa la gente que siempre sonríe. Envidio a aquellos que a diario llevan una sonrisa dibujada en sus labios, que son capaces de reír aunque estén tristes, que siempre tienen una buena excusa para hacerlo. Que llevan la sonrisa por bandera, que son expertos en provocarlas, ráfagas de energía.

Disfruto al ver que mis hijos lo hacen de forma constante, sin necesitar un motivo concreto, sin importarles que los demás no lo entiendan, sin que sea el lugar perfecto. Acompañan todos sus juegos con carcajadas, contagiárselas el uno al otro. Sonrisas cómplices que sólo ellos entienden como hacía yo con mis hermanas.

Creo firmemente en el poder de las sonrisas, en la capacidad que tienen de llenarlo todo de color. Esa curva capaz de enderezarlo todo, de cargar de esperanza, de acariciar el alma. Aquellas que llegan en el preciso momento en que todo se tambalea, que abrazan, que susurran al oído que están a tu lado, que miman y tiran de ti. Llenas de fuerza, sin freno, sin medida, que estremecen.

Sonrisas que crean magia, que invitan a seguir hacia adelante, a creer en que todo saldrá bien, puro optimismo. Que alejan los miedos, disminuyen la tristeza, que nutren el corazón. Que arropan, abrigan, reconfortan. Que restablecen la confianza, alivian tensiones, desdibujan temores.

Sonrisas sinceras, llenas de dulzura, de nuevas oportunidades, de generosidad. Que perdonan los errores, que animan a volver a empezar, que olvidan que no lo hiciste bien. Que cargan las baterías, que hacen que creas que eres capaz de todo, que te invaden de emoción. Que convidan a seguir soñando, a seguir en el camino.

Que invitan a conocer, a querer saber más del otro. Que regalan nuevas experiencias, que abren nuevos caminos, que acercan posturas, que dibujan vínculos. Sonrisas administradas con precisión de cirujano que llegan en el momento preciso repletas de actitud, que matan tus fantasmas, que se convierten en tu mejor medicina. Sin dobles sentidos, sin malentendidos ni medias verdades, sin tenerlas que interpretar. Que cargan baterías, que hacen que creas que eres capaz de todo, que te llenan de emoción.

Quince músculos que acercan, tienden puentes, descubren secretos. Que describen tu forma de entender el mundo, que definen tu manera de pensar, de querer hacer las cosas, de tomar decisiones. Sonrisas que se alargan en el tiempo, que parecen eternas, que no tienen caducidad, que sellan amistad. Que rompen muros, que generan empatía, ilusión.

Sonrisas honestas, que acogen, que no piden explicaciones. Que dibujan futuro, diseñan mapas, te llevan a donde quieres llegar. Que regalan autenticidad, que llenan nuestras relaciones de valor. Que no necesitan de estrategia ni de plan.

Hijo, sonríe mucho especialmente los días que no encuentres un motivo en concreto. La sonrisa es el idioma de las personas inteligentes.


2 comentaris:

  1. Precioso Sonia. Casualmente ayer en Instagram publicaba una foto con un arcoiris y hablaba de que verlo me provoca una sonrisa. De esas que te marcan durante un minuto la cara y que cualquiera que te ve te mira y te responde con otra. No hay mejor manera que empezar el día de ese modo y prolongarlo al máximo.
    Un abrazo!

    ResponElimina