Sònia

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dimarts, 9 de maig de 2017

¿IMPOSIBLE?

- Es imposible que lo consiga.

- ¿Por qué estás tan seguro?

- Porque es muy difícil.

- Que tengas pocas posibilidades de éxito no significa que no vayas a lograrlo.

- Y ¿qué hago?

- Lo único imposible en esta vida es lo que no intentas.

Existen dos tipos de personas,  los que viven siempre bajo el escudo de las excusas, los pretextos y con el imposible como bandera y las que creen en los imposibles.

Los primeros viven plácidamente en su zona de confort, les asusta más lo que puedan decir que lo que les pueda pasar. Se sienten cómodos en la monotonía, en niveles de poca exigencia, viviendo una vida gris. Son aquellos que piensan que no poseen el talento suficiente para intentar algo nuevo, ni que nunca están bastante lo preparados  y nunca encuentran el momento perfecto para intentarlo.

Aquellos que siempre eligen la opción más cómoda para salir del paso, aquella ideal para rendirse, para justificar el fracaso. Que se empequeñecen ante los contratiempos, que se acomodan entre las dudas y su ineficacia les limita. Esos que viven de alquiler sus propias vidas, amoldados en la cobardía y les faltan agallas para soñar grande.

Al otro lado están lo que creen a fuego en que nada es imposible, que imposible sólo es algo más difícil de conseguir, algo que tarda un poco más en llegar. Que hacen lo imposible porque lo posible lo hace cualquiera, que viven de forma valiente y están dispuestos a batallar por el todo, que creen en el sin sentido y la disrupción.

Aquellos que defienden con uñas y dientes sus sueños, que viven a máxima intensidad, sin ceder ni un milímetro ante el miedo. Pisando con firmeza, rechazando atajos, amando lo que tienen entre manos. Esos que creen en lo imposible por responsabilidad ante sus vidas, sin pánico a empezar de cero, sobresaliendo cuando más se complican las cosas, tomando la iniciativa cuando los otros no se atreven. 

Esos que confían en su intuición, que emprenden a diario, que se sienten libres para decidir sin miedo a asumir responsabilidades, que aprecian el valor del cambio. Que asumen los rasguños que les produce en ocasiones caminar por la cuerda floja, la posibilidad de caer intentándolo, sin vetos ni condiciones ante los retos.

Que se parten el alma por lo que sienten, que diseñan sus propias reglas sin necesitar que los otros les den validez. Sin apegarse a los resultados, sin necesitar reconocimiento ni premios, sin tener que aladear de ellos. Aquellos que dejan ir, que admiten ser vulnerables y aprenden a surfear la incertidumbre. Que trabajan con humildad, paciencia, constancia y determinación. Que viven con coraje y aprietan bien fuerte los dientes cuando todo se complica. Que imaginan y crean aquellos que mucho no pueden ver.

Los imposibles sueñan con exceso, persiguen lo imposible porque le hace sentir diferentes, hacen que las cosas sucedan.

Hijo, no existe lo imposible únicamente debes desear algo mucho y estar dispuesto a ir a por ello a fuego.

¿Y tú de que bando eres?

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