Sònia

Sònia

dissabte, 3 de gener de 2015

MAMÁ, ¿TÚ QUE LE PIDES A LOS REYES MAGOS?

- Mamá, ¿tú crees en los Reyes Magos?

- Por supuesto que sí. Son mi trío mágico porque siempre vienen cargados de sorpresas. Mi rey preferido es el Baltasar.

- ¿Y las mamás les escribís cartas?

- Yo la escribo cada año y papá también. Me gusta agradecerles lo generosos que han sido conmigo en los últimos 365 días.

- ¿De verdad mamá? Y los mayores, ¿qué les pedís?

- Yo este año les pido, junto a tener muy buena salud, coraje, valentía y constancia para poder soñar muy alto.

- ¿Sabes mamá? estoy convencido que los reyes te traerán todo lo que les pidas.

- ¿Ah si? ¿Y por qué lo crees? Seguro que mientras me vigilaban han visto que he hecho algunas cosas que no han estado del todo bien.

- ¿A papá y a ti también os vigilan?

- Seguro, alguna vez me ha parecido sentirlos muy cerca.

- Pues yo creo que te traerán todo lo que hayas pedido. Eres una mamá genial, aunque a veces te enfades como los malos de las películas. Además, a los reyes seguro que les gusta como a mí que tu pelo huela siempre a caramelo como huele el de las princesas.

- ¿Sabes qué? Creo que tú y Pol sois el mejor regalo que podría tener.

- ¿Sí?

- Claro que sí, tenéis  el don de hacerme sentir realmente especial, para mi teneros a mi lado y veros crecer es el mejor de los regalos.

Soy de las personas que creen en la necesidad de evaluar las cosas. Al hacerlo me obligo a frenar y tomar conciencia de todo lo que tengo entre mis manos. En ocasiones, el ritmo de vida que llevo, hace que muchas cosas se me escurran entre los dedos. Las navidades son días propicios para hacer el balance del año que nos deja y elaborar los propósitos para que el que acaba de empezar.

Este pasado año me ha enseñado que el tiempo es finito, que no te deja muchas oportunidades y que debemos exprimirlo al máximo. En pocos segundos la vida puede dar un giro de 360º y sacudirte hasta dejarte extenuado. Pero a la vez también me ha enseñado a que cada día es una gran oportunidad, que soy la única responsable de mi felicidad y que no debo sentarme a esperar el momento adecuado para hacer las cosas porque éste no existe. Creo de verdad que los años no son bueno ni malos sino que somos nosotros lo que lo hacemos de una determinada manera. La edad me enseña a disfrutar de cada paso en mi camino y a saber elegir a los mejores compañeros de viaje.

En todas las facetas de mi vida lucho por tener unos hábitos sólidos, principios fuertes, metas claras y concisas. Asocio el éxito a la felicidad, a las acciones positivas, a que el proceso es más importante que la perfección. Intento asimilar los contratiempos y errores como oportunidades para aprender. Sin duda mi oficio es el de ser madre y a esta faceta dedico toda mi vocación. No me da miedo la responsabilidad, ni equivocarme porque aprendo a la vez que ellos crecen.

Por esta razón este año le pido a sus majestades que sea capaz de:

- Empezar los 365 con ilusión y ser capaz de contagiársela a ellos. Que nuestra hoja de ruta la marque siempre la confianza de alcanzar todo aquello que nos propongamos.

- Llenar cada uno de sus días de humor, de risas y complicidad, eliminando batallas absurdas. Educar en la confianza y en el diálogo.

- Generar toneladas de paciencia, de confianza y firmeza en cada una de mis decisiones o establecimiento de normas y límites.

- Priorizar el tiempo para jugar juntos, experimentar y crear. Un tiempo calmado donde no nos marque el ritmo las agujas de un reloj.

- Posibilitarles la oportunidad de que cada semana hagan algo por primera vez. Conocer gente nueva, lugares o actividades,  sin que tengan miedo a probar o errar.

- Protegerles para que nadie les diga que no son capaces de hacer algo, motivar sus sueños, hacer  que crean en ellos. Estimularé sus éxitos, elogiaré sus esfuerzos y me sentiré orgullosa de cada uno se sus pasos.

- Conseguir que sientan lo mucho que les quiero, mi amor incondicional. Colmarles de besos y caricias sin supeditarlas a mi cansancio, mi estado de ánimo o monotonía.

- Predicar con el ejemplo en todas las facetas de sus vidas, siendo el mejor lugar para reflejarse. Soy consciente que no siempre me escuchan pero me observan a diario.

- Conseguir que sean agradecidos, que valoren y respeten a todas las personas que participan en su educación, todo aquello que tienen y les rodea.

Así que mis queridísimos Merchor, Gaspar y Baltasar espero que me echéis una mano en esta maravillosa andadura que deseo nos depare el 2016.

 PD: Mejor me traéis triple ración de paciencia que creo que la acabaré necesitando. Saludos al barrigudo de rojo.



2 comentaris:

  1. Jejejejejeje..
    Lo de la triple ración de paciencia me parece imprescindible.. jajajaja.. pero para mí también!!
    Y lo demás, lo comparto punto por punto.

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