Sònia

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dijous, 16 d’abril de 2015

MIS PRIMERAS COLONIAS

- Mamá, ¿tú también ibas de colonias?

- Sí, recuerdo miles de aventuras vividas durante las vacaciones de verano.

- Mamá, ¿y si no se hacer lo que me piden?

- No debes preocuparte, tus monitores te ayudarán en todo lo que necesites. Seguro que serán muy divertidos y cariñosos.

- ¿Y si la comida la calientan mucho?, ya sabes que a mi no me gusta que queme.

- Seguro que  te dan la opción de poder soplar o esperar a que se enfríe un poquito.

- ¿Y si no encuentro mi cepillo de dientes en la mochila?

- Organizaremos juntos todo lo que tengas que llevar, así será mucho más fácil encontrar lo que necesites.

- ¿Y si tengo miedo de dormir fuera de casa?

- Tranquilo, harás muchos nuevos amigos con los que podrás compartir esos momentos en los que te sientas añorado. Tu peluche irá contigo de viaje así que, cuando lo necesites, podrás achucharlo bien fuerte.

- ¿Y si te echo demasiado de menos?

- Mamá y papá te estarán esperando en casa deseando que nos expliques todo lo que has aprendido.

Miles de aprendizajes, destrezas, habilidades, de lecciones aprendidas durante los días de colonias. Mezcla de sentimientos, emociones, agitación e inquietud. Jornadas teñidas de risas y entusiasmo, de complicidad con los nuevos compañeros, de alboroto y diversión. Horas dedicadas a jugar, al baño, a correr y saltar, a los castillos de arena o las cabañas junto al árbol que más sombra da. Días de dormir poco y disfrutar hasta la extenuación. Días de separación de la familia, de desconexión.

Las dudas le invaden antes de partir, el miedo a lo desconocido le crea incertidumbre. Será la primera vez que duerma fuera de casa durante unos días sin papá ni mamá, sin la abuela o los compañeros del colegio.  Días por delante para crear nuevas amistades , para experimentar cientos de experiencias, para aprender a ser mayor. Días de conexión con la naturaleza, llenos de actividad física y enriquecedoras peripecias, ideales para crear y fantasear.

A mí también me invaden las dudas pero no tengo la menor duda que las colonias de verano serán una oportunidad única para que mi hijo  mejore su autonomía, valentía, la confianza en sí mismo y se vuelva mucho más resiliente. Ahora me toca confiar en él, en sus ganas de aprender, en su capacidad de adaptación y de conseguir todo aquello que se proponga.

Las colonias le darán la oportunidad de aprender a superar la frustración cuando no gane todos los juegos, la negatividad de creer que alguna cosa no saldrá, a controlar su genio, a negociar. Le ayudarán a superar el miedo a la oscuridad o al estar separado de mamá. Aprenderá a confiar en él y en los demás, a manejar sus emociones, a relacionarse con personas con maneras diferentes de ser o hacer, a pedir ayuda cuando lo necesite, a compartir actividades y habitación, a escuchar y perdonar.

Descubrirá muchas cosas sobre él, se dará cuenta que sabe hacer muchas más cosas de lo que pensaba, sabrá qué hacer si tiene calor, sed, frío o hambre sin tener que llamar a papá. Se  sentirá muy orgulloso de todo lo que logre aprender, de probar comidas diferentes, quedará maravillado al mirar el cielo lleno de estrellas antes de irse a dormir. Jugará a pintarse la cara, a ensuciarse la ropa y aprenderá las danzas y canciones que cantaba de pequeña mamá.

Aprenderá a echarnos un poquito de menos, a superar su timidez, a valorar todo lo que tiene. Pondrá en práctica todos sus dotes comunicativos,  trabajará en equipo, aprenderá a convivir, experimentará la libertad. 

Descubrirá nuevos entornos, conocerá maravillosas historias de piratas, buscará tesoros enterrados, conocerá todos los secretos que esconde el mar. Observará atento el movimiento de una cangrejo por la arena, escuchará como suenan las olas dentro de una caracola y  aprenderá todas las historias que esconde un árbol entre sus raíces.

Y volverá a casa lleno de vida, con la maleta llena de recuerdos y aventuras que no nos parará de narrar. Seguramente explicará que la comida de allí sabe mejor que la nuestra, que ya come alguna cosa que en casa se había negado a probar, que le gusta levantarse con la música puesta y que ya sabe bucear. Habrá perdido algún calcetín, las manchas de tu ropa serán difíciles de quitar y no querrá quitarse la gorra que le haya regalado algún monitor.

Volverá transformado, lleno de vida e ilusión y nos pedirá que el año que viene quiere volver a ir de colonias para sentir tanta emoción.

4 comentaris:

  1. Hola Sonia, acabo de descubrirte y me encanta sobre lo que escribes. Todos los dias me encuentro en situaciones con mi hija de cuatro años en las que tengo dudas de si estoy haciebdo las cosas bien para educarla y que sea una persona sana emocionalmente y con valores. Espero que escribas durante mucho tiempo porque me parecen maravillos tus posts.
    Abrazos

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    1. Muchísimas gracias Delia! Me alegro que me hayas descubierto!! Compartir todo lo que pasa en este maravilloso mundo de la maternidad es muy gratificante!
      Un fuerte abrazo!

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  2. Hola Sonia, acabo de descubrirte y me encanta sobre lo que escribes. Todos los dias me encuentro en situaciones con mi hija de cuatro años en las que tengo dudas de si estoy haciebdo las cosas bien para educarla y que sea una persona sana emocionalmente y con valores. Espero que escribas durante mucho tiempo porque me parecen maravillos tus posts.
    Abrazos

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    1. Muchas gracias Celia, espero que me acompañes en cada uno de mis posts!!

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