Sònia

Sònia

dilluns, 19 d’octubre de 2015

UN MUNDO FASCINANTE

- Me hubiera encantado gustarle.

- ¿Y quien te ha dicho que no lo has hecho?

- Ni siquiera me ha hablado mamá.

- Que no te haya hablado no significa que no le haya gustado conocerte. No a todo el mundo le resulta fácil expresar lo que siente.

- Cuando le hablaba no me miraba.

- Sólo necesitáis más tiempo para poder congeniar.

- Me hubiera gustado jugar un rato con él al balón.

- Estoy convencida que el próximo día lo pasareis bien.

- A ti si que te ha dado un beso cuando le hemos dicho adiós. 

- Hace mucho tiempo que nos conocemos. Poco a poco hemos conseguido crear un mundo maravilloso en común. ¿Te gustaría volver a verle?

- !Claro mamá!  ¿Y seré capaz de lograr que sea mi amigo?

- Sólo necesitará saber que quieres estar a su lado y estará encantado de compartir contigo lo mejor de él.

Podría empezar explicando que Pablo sufre un trastorno generalizado del desarrollo. Que no le dirigió ni una palabra ni un gesto a Xavier. Que no le miró ni se despidió de él. Seguiría aclarando que está diagnosticado como alguien que padece un trastorno autista. Podría explicar que comprendo la desilusión que sentía Xavier ese día sentado en el parque sin entender porque no querían jugar con él.

Pero prefiero empezar contando que Pablo es un niño muy especial, al que todo el mundo le gustaría conocer. Podría asegurar que si tu mirada logra entrelazarse con la suya no podrás dejar de desear saber más sobre él. Un niño al que le fascina jugar al igual que a todos los compañeros de su edad, no para de reír cuando le haces cosquillas sin avisar y se enfada cuando no entiendes lo que te quiere decir. Al que le gusta que le achuches cuando las cosas no salen bien y le animes a intentar cosas nuevas que probar. Que te pide protección cuando el ruido empieza a aumentar y te expresa su miedo cuando no entiende lo que va a pasar. Al que le gusta soñar y construir.

Podría concentrarme en hablar de todo lo diferente que es de los demás, en describir todo lo que nunca podrá llegar a hacer, en los problemas que presenta a la hora de comunicarse con los demás. Elijo focalizar mi energía en explicar todo lo que día a día es capaz aprender, de sentir, de intuir. Nunca llegará a la universidad pero ya es un licenciado en el arte del querer. Jamás formará una familia pero posee el master en lograr que a su alrededor todos lo quieran sin condición. No conseguirá conducir un coche pero encarrilará su vida para llegar a descubrir todo lo que le haga feliz. No acabará un doctorado pero será capaz de vivir en un mundo hecho a medida lleno de emoción y bienestar. 

Debo confesar que hay días en los que me cuesta mucho aceptar que no tenga ganas de mí, que me exija una paciencia infinita para poder llegarle a ayudar, que no pueda conectar con la realidad, que no muestre interés por escuchar y aprender todo lo que le quiero enseñar. De que haya jornadas donde no se deje tocar y se muestre indiferente a que le narre ese cuento que días antes le hipnotizó. Que me niegue un abrazo o nunca me explique lo que siente por mi. Mañanas en las que no logro entender el porqué de su llanto que me lleva a desesperar, en los que me invaden las ganas de abortar mi esfuerzo y volver a la normalidad. Momentos en los que me molesta su rigidez, su desinterés por todo aquello que le pueda ofrecer, que no pare de repetir que no quiere que me acerque a él o que sus rabietas y berrinches no paren de aparecer. Que me obligue a dejar mi humor y la ironía en un cajón.

Pero llega el día que consigues aliarte con la incertidumbre y lo desconocido te deja de molestar, que te anclas en la clínica de la comprensión y decides ir borrando cada una de las etiquetas que le quieren colgar. Ese justo momento en el que decides centrar tu mensaje en hablar de convivencia y no de inclusión, de igualdad y no de diferencia, de oportunidad y sensatez. El día a día en el aula te lleva a aprender que, sea cual sea la condición, todos los niños necesitan un abrazo cuando todo se tiñe de gris, un "eres capaz de hacerlo" cuando las cosas se empiezan a torcer o un "estoy aquí a tu lado" cuando empiezan a temer. Pablo, al igual que sus compañeros,  sólo necesita comprensión, que respeten sus ritmos, que compartan su silencio y crean en él. Que le susurren al oído "todo saldrá bien". 

Trabajo a diario por conseguir sumergirme en su mundo en ocasiones inaccesible para mí, aceptar que con él dos más dos nunca son cuatro. Aliarme con la incerteza para tener ganas de saber cada día más de él, valorar cada uno de sus pequeños progresos e intentar que tenga ganas de saber de los demás. Un mundo extraordinario donde nada está regulado y ordenado, donde nuestras miradas llegan a ser cómplices sin pedir uno al otro ninguna explicación. Un universo donde, llegar a compartir su fascinación por ver las gotas caer, se vuelve algo mágico o que observemos embelesados como ruedan los coches se convierta en el mejor plan. 

Me pides que te ayude a comprender, que te anticipe lo que va a suceder y elimine el caos en tu vida porque te produce estupor. Que entienda tu fascinación por cosas a las que yo ni siquiera he llegado a apreciar, que respete tu ritmo y tu forma especial de comprender la realidad. Que no hable demasiado deprisa porque sino no entiendes lo que quiero de tí, que te felicite cada vez que lo haces bien. Que entienda  todos los rituales que necesitas para vivir, que sea previsible para que me puedas seguir. Que camine lento, que acepte que no dejes de agitar tus manos y tu cabeza sin cesar, que repitas siempre la última palabra que acabo de pronunciar.

Gracias por haberte cruzado en mi vida y obligarme a diario a improvisar, crear o inventar para encontrar la tecla que te haga feliz. Por hacer que me enternezca por tu ingenuidad, tu manera de besar, tu forma de decirme que te gusta mi olor. Deseo contagiarme de tu naturalidad a la hora de elegir, de decir siempre la verdad, de mostrar una picardía sin intoxicar, de tu ritmo pausado a la hora de actuar. 

Aprendo a diario cuando su mamá le viene a buscar y se funden en un fascinante abrazo que sólo ellos logran entender. Y estoy convencida que Xavier y él lograran crear un mundo único donde poder soñar juntos sin miedo a errar.


16 comentaris:

  1. Maravilloso Post!
    Por una educación donde todos los niños y niñas tengan tiempo y espacio para aprender! Porque todos somo diferentes!

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  2. Mi hijo no está diagnosticado de TEA pero comparte muchas similitudes por sus problemas de comunicación, y muchas de als actitudes que tan maravillosamente cuentas las he visto reflejada. Su sonrisa, su alegría, su mirada y esos abrazos infinitos en los que ambos nos fundimos a todas horas. Él es una escuela para mí y para los que le rodea. Un ser especial, un regalo...no exento de dificultades y tristezas. Muchas gracias por esta visión. Gracias

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    1. Muchas gracias a ti, tu hijo tiene una mamá maravillosa

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  3. Qué bonito Sonia....yo allí estaré en los talleres para colaborar....muacs

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    1. Muchas gracias! Qué lástima que viva tan lejos
      Un abrazo

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  4. Emocionante y esperanzador.
    Me encanta como le has sabido dar la vuelta y ver todas esas cosas maravillosas que si pueden hacer y transmitir.
    Ahora a animar por esa fila 0 tan necesaria

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  5. Ahora mismo te diré que me has emocionado. Y mucho.... he empezado a leer y de repente todos los pelos de mi cuerpo se han erizado.

    Gracias por escribir así... es afortunado ese niño de que alguien hable de él de la manera tan bonita que lo has hecho tu.

    Un emocionante post

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  6. Ahora mismo te diré que me has emocionado. Y mucho.... he empezado a leer y de repente todos los pelos de mi cuerpo se han erizado.

    Gracias por escribir así... es afortunado ese niño de que alguien hable de él de la manera tan bonita que lo has hecho tu.

    Un emocionante post

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  7. Precioso!! Me ha encantado!! Muchas gracias por esas bellas palabras!!! Tengo un nene con TGD y me ha emocionado muchísimo!! Muchos besos!!

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  8. Qué precioso post. Ojalá su mama lo haya leído y lo guarde como un tesoro, para recordar las personas que ja ido formando parte del aprendizaje de su hijo, y que como tú, Sonia, han ido dejando una huella imborrable en ellos. Aunque realmente la huella la dejan ellos en ti, verdad? Un bso fuerte

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  9. Maravilloso post. Me has hecho llorar. Soy mama de una niña de casi 1 año y espero poderle transmitir que aunque siempre habra niños diferentes todos tienen muchisimo que aportarle. Gracias por escribir este post.

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