Sònia

Sònia

dilluns, 22 de maig del 2023

STAY HEALTHY, EL PROGRAMA EDUCATIVO DE LA FUNDACIÓN QUIRÓNSALUD QUE AYUDA A LOS ADOLESCENTES A ADQUIRIR HÁBITOS SALUDABLES

Si hay algo que necesita un adolescente es tener mucha información para poder entender y dar respuesta a todos los cambios físicos, psicológicos, cognitivos, emocionales y sociales que experimenta. Una información de calidad que le ayude a comprender su entorno, a construir su nueva identidad, modular correctamente sus emociones, prevenir riesgos y tener una buena autoestima.
 
Para poderlo conseguir necesita a su lado adultos de referencia que le ayuden a crecer en un ambiente seguro en el que se sienta apoyado. El adolescente necesita que sus progenitores y docentes le ayuden a cuidarse, a identificar todo aquello que siente y a ponerle nombre a sus miedos o inseguridades.



La Fundación Quirónsalud, a través de su programa de Innovación Educativa Stay Healthy (https://stayhealthyaulavirtual.es/) pretende promover los hábitos saludables de los adolescentes de nuestro país a través de su programa educativo. Hacer ejercicio de forma regular, consumir una dieta saludable, evitar el sedentarismo, prevenir situaciones de riesgo, no consumir substancias y adquirir unos patrones de sueño adecuados son unos hábitos imprescindibles que los adolescentes deben adquirir para crecer sanos. 

Un programa digital e interactivo que promueve el trabajo activo y autónomo de los estudiantes con el objetivo de mejorar la vida y salud de éstos. Aprender de forma significativa permitirá a los alumnos adquirir mejor los aprendizajes y aplicarlos en su día a día en esta etapa tan importante de desarrollo.
 
A través de siete temáticas diferenciadas: Nutrición, Salud Mental, Adicciones a las Tecnologías, Adiciones a las Substancias (en colaboración con Policía Nacional),  Actividad Física, el Sueño, Salud y Medioambiente los alumnos en el aula aprenderán aspectos indispensables para su desarrollo físico, psicológico y social.
 
Los profesionales sanitarios de la red de hospitales Quirónsalud añaden rigor científico e información útil a los adolescentes revisando los contenidos de las temáticas y generando contenido, respondiendo a sus preguntas en el blog de Stay Healthy y acudiendo a los talleres presenciales. 

Estos profesionales son especialistas en nutrición, neurología, pediatría, psicología, neumología o la fisioterapia.

Desde el inicio del proyecto en 2018 han participado en él más 80.000 alumnos de secundaria a través del Aula Virtualy las  sesiones presenciales realizadas en los institutos. 
 
A través de su intuitiva y atractiva plataforma virtual los alumnos podrán realizar cientos de actividades y dinámicas motivadoras en torno a temas de salud y bienestar. Los institutos que lo soliciten podrán recibir en el centro la visita de 
profesionales sanitarios voluntarios y formadores del programa

En estas sesiones los alumnos podrán resolver en primera persona las dudas e inquietudes sobre tema de salud, emociones y relaciones sociales. Los expertos se convierten en los transmisores de la información en primera persona, llevando su vocación de la prevención y el cuidado de la salud al aula.

Los docentes de secundaria que se inscriban de forma gratuita al programa podrán encontrar completas guías didácticas, materiales descargables con gran rigor científico, videoblogs formativos, juegos interactivos y noticias de actualidad que les servirán para trabajar en el aula a través de diferentes proyectos interdisciplinares de aprendizaje.
 
En Stay Healthy utilizan las cuatro etapas SPEC donde los alumnos, a lo largo de su proceso de aprendizaje, podrán sentir, planificar, elaborar y compartir habilidades y competencias pasando por distintas fases de desarrollo.
 
Los alumnos en clase irán aprendiendo todos los conceptos y procedimientos necesarios para adquirir unos buenos hábitos saludables y conseguir así un desarrollo armónico y aprender a prevenir posibles adicciones tecnológicas o de substancias. A través del blog del proyecto podrán leer muchos artículos validados por los especialistas y estar al día de contenidos actuales.
 
Si eres docente de secundaria y quieres escribir a tu instituto de forma gratuita al aula virtual puedes hacerlo en este enlace: https://stayhealthyaulavirtual.es/registro-del-profesorado/

Si quieres solicitar  talleres presenciales en tu centro educativo debes escribir hola@stayhealthyaulavirtual.es 

Si eres mamá o papá de un adolescente que esté cursando la ESO puedes animar a los profesores de tus hijos a que se inscriban en el programa.

divendres, 5 de maig del 2023

Todo lo que necesitas saber para disfrutar de la adolescencia de tus hijos

Sonia López Iglesias es psicopedagoga y formadora de familias, además de maestra y madre de dos adolescentes. Acaba de publicar El privilegio de vivir con un adolescente (Ed. Destino) donde pone patas arriba todos los prejuicios que se mantienen hoy día sobre esta etapa.
En su obra mantiene que puede no ser un periodo fácil en determinados momentos, pero que se puede vivir de otro modo para que prevalezca la serenidad y la comprensión. Hemos hablado con ella.

La adolescencia está demonizada socialmente, pero desde tu libro nos animas a ver el privilegio que es vivir con un adolescente. ¿Cómo debemos cambiar la mirada sobre esta etapa de nuestros hijos?

Para poder cambiar la mirada es imprescindible que lleguemos a la etapa habiéndonos preparado lo suficiente. Si somos conscientes de todos los cambios físicos, psicológicos, cognitivos, sociales y emocionales que experimenta el adolescente resultará mucho más fácil entender las conductas desajustadas que en ocasiones tiene. Este conocimiento nos permitirá educar desde la comprensión, la empatía y el respeto.
Además, no debemos entrar a la adolescencia condicionados por la gran cantidad de prejuicios negativos que existen en nuestra sociedad sobre esta etapa educativa.

¿Cómo les afecta a ellos saber que son considerados como problemáticos, difíciles, conflictivos...?

Nuestra actitud negativa hacia ellos les hace sentir que los adultos que les acompañan no les entienden ni saben dar respuesta a sus nuevas necesidades. Adultos que se pasan el día etiquetándoles, criticando sus elecciones y que no muestran interés por saber todo aquello que sienten, les pasa o necesitan. Un sentimiento que les llena de impotencia, frustración y tristeza.

Los padres se suelen sentir desorientados y agotados ante los conflictos con sus hijos adolescentes, ¿cuál es el secreto para entender bien esta etapa de la crianza?

Como hemos dicho anteriormente: conociendo las características propias de este período de desarrollo tan importante y el funcionamiento del cerebro del adolescente. Un cerebro que está reorganizándose y aún no está preparado para controlar adecuadamente los impulsos. Si yo entiendo por qué en ocasiones mi adolescente se comporta de forma tan rebelde y provocativa, me será mucho más fácil desarrollar estrategias que me ayuden a poder comunicarme con él desde la serenidad, haciéndole sentir que le entiendo y le ofrezco mi apoyo de forma incondicional.

En el libro hablas de lo difícil que es conseguir una adecuada “firmeza amorosa”. ¿Dónde está el equilibrio entre la sobreprotección y la permisividad?

El equilibrio lo vamos a conseguir si consensuamos con nuestro adolescente unos límites que nos ayuden a convivir con respeto y grandes dosis de afecto. La firmeza amorosa se consigue estando presentes y disponibles, ofreciendo nuestra ayuda siempre que lo necesite y ayudándole a mostrarse responsable, dejándole que tome sus propias decisiones.

Aunque parezca que en esta etapa no nos necesitan, en realidad están más perdidos que nunca, pero suele haber un alejamiento entre progenitores y adolescentes, ¿de qué manera acercarse a ellos?

Sin duda es la etapa educativa en la que nuestros hijos más necesitan nuestra mejor versión. Deben sentir que les regalamos la libertad y el espacio que necesitan para empezar a volar del nido. Tenemos que respetar su intimidad y encontrar espacios donde poder hablar con ellos de sus intereses, retos o miedos sin que se sientan juzgados.

Seguir leyendo:  https://www.hola.com/padres/20230502345254/vivir-con-adolescentes-entrevista-sonia-lopez-iglesias-tg/

dimarts, 18 d’abril del 2023

El Privilegio de Vivir con un Adolescente, mi libro ya a la venta

 Mi primer libro sobre ADOLESCENCIA ya puede encontrarse en todas las librerías y Amazon.

Quien convive con un adolescente es consciente de lo complicado que resulta acompañar esta etapa educativa desde la calma y la comprensión. Un período evolutivo lleno de cambios físicos, psicológicos, cognitivos, emocionales y sociales que provocan en el adolescente gran confusión e inestabilidad y le hacen actuar de una forma desajustada e impredecible.

La adolescencia es una etapa maravillosa a la vez que convulsa repleta de retos para padres e hijos. Para el adolescente, supone abandonar la etapa de la infancia, llena de privilegios y pocas responsabilidades, para ir acercándose a la vida adulta en una sociedad que va demasiado deprisa y en muchas ocasiones no tiene en cuenta sus necesidades.

Para las familias, llega el momento de aceptar que su hijo o hija está iniciando un nuevo despertar a la vida, está construyendo una nueva personalidad y necesita libertad y autonomía para empezar a volar del nido. Un adolescente que precisa sentir que sus padres están presentes y disponibles, que conectan con él emocionalmente y le acompañan sin dramatismos y grandes dosis de sentido común y del humor.

Para un padre o una madre no es nada fácil aceptar que ahora su hijo le necesite de forma tan diferente. Que exija la intimidad que tanto necesita para construir su nueva identidad y muestre poco interés por compartir todo aquello que le ilusiona o preocupa como cuando era pequeño. Además, es muy complicado comprender por qué ese adolescente se muestra tan irreverente, irascible y le cuesta tanto escuchar las opiniones y los consejos de los adultos que le acompañan.

A menudo, los hogares con adolescentes se llenan de riñas constantes, de conversaciones llenas de reproches y de amenazas sin sentido. De límites no cumplidos y castigos sin sentido. Unas discusiones que únicamente consiguen llenarnos de culpabilidad, preocupación e impotencia y que rompen el vínculo entre padres e hijos.

“El privilegio de vivir con un adolescente” es un libro dirigido a familias y docentes que pretende ayudar a mirar esta etapa desde un prisma muy diferente, eliminando todos los prejuicios que existen en nuestra sociedad ante esta etapa educativa.  Un libro muy práctico y didáctico que pretende regalar muchas estrategias para poder educar al adolescente desde el afecto, la empatía y el respeto, pilares de la educación positiva.

Un manual que trata temas tan importantes como la comunicación, la resolución de conflictos, la gestión de emociones, el establecimiento de límites, la formación de la autoestima o el uso del móvil y las redes sociales. Que propone ejercicios que ayudaran a las familias a consensuar normas y límites, a conversar desde la serenidad y a entender todo aquello que experimenta su hijo o hija adolescente.

El libro tiene como objetivo ayudar a padres y docentes a dar respuesta a las nuevas necesidades del adolescente desde la comprensión y el amor incondicional. Enseñar como acompañarlo cuando muestra tantas dificultades para hacer frente a la frustración, reconocer sus errores y mostrarse reflexivo. Cuando no sabe modular correctamente las emociones, falta el respeto o reclama su espacio con mucha insolencia e indiferencia.

Un libro que nos remarca la importancia que tiene que el adulto siga siendo el pilar donde el adolescente pueda apoyarse cuando su mundo se tambalea, cuando las cosas no le salen como él espera, cuando se siente perdido y muerto de miedo. Ese refugio al cual siempre pueda ir para sentir el afecto y la aprobación que tanto necesita sin sentirse cuestionado o etiquetado.

“El privilegio de vivir con un adolescente” pretende potenciar la reflexión y hacer consciente a su lector que el adolescente necesita a su lado un adulto paciente que entienda lo que le sucede, que atienda sus demandas, que le escuche sin cuestionarlo. Que acompañe con afecto los momentos en lo que se siente más ansioso, triste o lleno de incertidumbre.

Un adulto que le muestre su mejor versión y le sostenga cuando se sienta vulnerable o desbordado, que le permita ser tal y como es sin sobreprotegerle o exigirle cosas para las que aún no está preparado. Que le muestre la manera de descifrar el torbellino de sentimientos que experimenta, que le diga a diario que sigue estando a su lado sin condición, que le regale muestras de cariño.



Comprar en AMAZON:  https://www.amazon.es/El-privilegio-vivir-adolescente-optimismo-ebook/dp/B0BVN1CQY8


Claves para que los niños no mientan: si no quieres que lo hagan, no lo hagas tú

 Si había algo que preocupaba e impacientaba enormemente a mis padres era que les dijese una mentira. Les molestaba mucho descubrir que no les había dicho la verdad. Yo era capaz de inventar historias sin mucho sentido para evitar que se enfadasen conmigo o culpabilizar a mis hermanas para que no me riñeran. A menudo con mis embustes intentaba evitar las consecuencias que sabía que iba a tener por no haber sido responsable con mis tareas o haber obrado correctamente. 

Mi padre siempre me decía que era fácil averiguar si estaba mintiendo porque se me ponían los mofletes rojos y no era capaz de mirarle a los ojos. Esos engaños inocentes creaban una situación muy incómoda y desagradable en casa, minando seriamente la confianza que tenían en mí y creando un clima muy tenso.

Todos los niños mienten en alguna ocasión. Esta capacidad no es innata, sino que se va aprendiendo con el paso del tiempo. Los expertos marcan los siete años como la edad de inicio de los embustes intencionados y utilizados como una herramienta con la cual se pretende obtener algún beneficio. Esto no quiere decir que antes de esa edad un niño no pueda mentir, pero lo hará de forma inconsciente y a causa de su dificultad para diferenciar aún correctamente la fantasía de la realidad.

Numerosas investigaciones psicoeducativas coinciden en afirmar que las mentiras son parte natural del proceso comunicativo y del desarrollo cognitivo, emocional y social del menor. A través de ellas, los niños exploran los límites y aprenden a vivir en una sociedad que, a menudo, es exigente con ellos y cambia a mucha velocidad. 

En la adolescencia, estos embustes habitualmente tienen que ver con la búsqueda y la necesidad de libertad e independencia o con el miedo a defraudar o a ser juzgados.

Un niño puede mentir por diferentes motivos: con la intención de llamar la atención de los adultos que le acompañan, para poder hacer frente a la frustración, para evitar las consecuencias de una conducta inapropiada o para eludir responsabilidades son algunas de ellas. También puede faltar a la verdad para sentirse superior a sus iguales, para complacer a alguien al que no quiere decepcionar, para ganar la aprobación de las personas que le quieren o por el exceso de exigencia que un adulto ejerce sobre él.

No es difícil que una familia se dé cuenta de que su hijo está mintiendo. Cuando un niño engaña se suele mostrar ansioso, inseguro, su expresión corporal suele ser tensa y en sus explicaciones suelen aparecer contradicciones y datos inconexos. 

En el caso de que mienta de forma recurrente, los padres deberán investigar el motivo que provoca esa conducta. Podría tratarse de un caso de baja autoestima o debido a la mala gestión de emociones, como el miedo o la inseguridad. También podría utilizar las mentiras para ocultar otras cosas que le estén sucediendo y que están impidiendo un comportamiento natural.

Seguir leyendo: https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2023-03-04/claves-para-que-los-ninos-no-mientan-si-no-quieres-que-lo-hagan-no-lo-hagas-tu.html



Cuatro claves para que la maternidad o la paternidad no te supere

Hay días en los que la paternidad o la maternidad superan. Se vuelve antipática y se transforma en una bola de nieve incómoda que no para de crecer y pesar. Momentos en los que muchos progenitores se desesperan porque se sienten incapaces de educar desde la calma, la serenidad y la empatía. Una profesión compleja que agota, desespera y, en muchas ocasiones, incita a que se muestre la peor versión de uno mismo, normalizando en el día a día el mal humor, el cansancio extremo o el uso de los gritos y las malas respuestas. Los castigos sin sentido, las amenazas y los reproches que tanto dañan la autoestima de los hijos.

La paternidad y maternidad es una de las experiencias más intensas de la vida, en todos los sentidos. Si existe un oficio difícil de ejercer en nuestra sociedad es el de ser papá o mamá; el único del mundo en el que primero te otorgan el título y luego debes cursar una larga carrera de fondo entre tropiezos y miles de aprendizajes. Una labor que reta a diario y te saca de tu zona de confort.

A menudo, los anuncios, las redes sociales o el cine nos han vendido una imagen de la maternidad y paternidad que nada tiene que ver con la realidad. Acompañar, cuidar y educar a un niño es una tarea ardua repleta de contratiempos. Los progenitores actuales tienen poco tiempo para educar a sus hijos desde la reflexión y la tranquilidad. Viven precipitadamente, entrelazando tareas, con muchas dificultades para conciliar la vida personal y laboral. Esto les hace a menudo educar desde la impaciencia, solucionando los obstáculos que les surgen a diario con prisa, intentando buscar soluciones rápidas sin pensar demasiado si son coherentes o no. Qué fácil es cuando todo va bien y los hijos cumplen las normas, se muestran cariñosos y responsables con sus tareas. Pero cuando tienen rabietas o se saltan los límites la cosa se complica enormemente.

Aunque resulte complicado, los progenitores deberían poder vivir la maternidad o paternidad desde un prisma mucho más positivo. Como un camino repleto de primeras veces, donde los objetivos se logran a largo plazo con grandes dosis de serenidad y confianza. Eliminando los miedos y el sentimiento de culpabilidad que, a menudo, les acompañan. Un trayecto en el que no existen atajos o fórmulas mágicas que les aseguren el éxito, pero sí ingredientes que combinados en la medida justa pueden facilitar mucho la tarea de educar.

Los niños no precisan tener padres perfectos porque ellos tampoco lo son. Los progenitores lo hacen lo mejor que pueden o saben en cada momento, con base en sus creencias, valores y experiencias. Lo que un menor sí necesita es sentir que sus padres le observan con cariño, se preocupan por él y le quieren tal y como es sin excusas ni condiciones. Que le educan y le acompañan desde la conexión y el ejemplo sin tener que recurrir siempre al enfado, el grito o la amenaza. Que conectan con sus necesidades sin cuestionar sus emociones, intentan dar respuesta a sus necesidades y le ponen límites que le protegen. Porque lo más importante a la hora de educar a los hijos es estar presente y disponible en su vida, acompañándoles con empatía y compartiendo sus retos. Ofreciéndoles el tiempo y el apego que necesitan para aprender sin temor a equivocarse.

Para poder disfrutar de la maternidad y paternidad los progenitores no deberían olvidar cuatro cosas básicas:

Que hay muchas maneras de sentir y llevar a cabo el oficio de educar y un millón de fórmulas diferentes de ser una buena madre o un buen padre. Cada persona debe encontrar el estilo educativo con el que se siente más identificado y seguro, asegurándose siempre que se basa en el amor incondicional, el afecto y el respeto.

Seguir leyendo: https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2023-03-25/cuatro-claves-para-que-la-maternidad-o-la-paternidad-no-te-supere.html

divendres, 17 de març del 2023

dimecres, 1 de març del 2023

CINCO CLAVES PARA MEJORAR LA RELACIÓN CON NUESTROS HIJOS ADOLESCENTES

La adolescencia es una etapa maravillosa a la vez que convulsa, repleta de retos y cambios para padres e hijos. Para nuestros adolescentes, supone abandonar la etapa de la infancia, llena de privilegios y pocas responsabilidades,para ir acercándose a la vida adulta. 

Una etapa de transformación y reafirmación personal que les hace actuar de una forma desajustada, impredecible y desmedida y les hace vivir entre extremos. Unos años de sana desobediencia, de numerosos aprendizajes, de búsqueda de nuevos límites y retos.

Las familias tendremos que aceptar que nuestros hijos transitan por una etapa en la que nos van a necesitar de forma muy diferente y nos van exigir esa libertad que tanto necesitan para empezar a volar del nido. Han crecido casi sin darnos cuenta y eso nos provoca mucho vértigo.

Educar a un adolescente es una tarea ardua, repleta de contratiempos y desafíos. Un período educativo complicado que a las familias a menudo nos cuesta mucho entender y manejar. Donde parece que la calma en casa sea casi una misión imposible y las disputas y los tira y afloja con nuestros hijos se entrelazan sin parar. Discusiones que nos llenan de culpabilidad, de preocupación e impotencia.

No es fácil comprender por qué nuestros hijos adolescentes en ocasiones se muestran tan irreverentes, irascibles y les cuesta tanto escuchar nuestras opiniones. Entender los comportamientos desmesurados, los arrebatos de agresividad o ira y el poco interés que muestran por aquello que les toca hacer.

Es muy complejo acompañar a alguien que muestra tantas dificultades para hacer frente a la frustración, reconocer sus errores y mostrarse reflexivo. Que reclama su espacio y libertad con mucha insolencia e indiferencia. Aceptar que su grupo de amigos es ahora su fuente de seguridad, comprensión y apoyo.

Si queremos conseguir que la relación con nuestros hijos adolescentes esté basada en el respeto y la empatía vamos a precisar toneladas de paciencia y comprensión. Conocer la metamorfosis de cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales por los que están transitando y que tanta indecisión les genera.

Es en esta etapa tan complicada cuando nuestros hijos e hijas necesitan que les mostremos nuestra mejor versión. Que sigamos siendo sus guías, el pilar donde apoyarse, el refugio donde acudir cuando sientan que todo cambia y se tambalea.

Nuestros adolescentes necesitan que les ayudemos a descifrar el torbellino de sentimientos que sienten, que les digamos a diario que seguimos estando a su lado sin condición, que les acompañemos y se sientan protegidos. Potenciando un lenguaje positivo y utilizando una mirada llena de reconocimiento y amor.

A su lado, necesitan adultos, pacientes que entiendan lo que les sucede, que atiendan sus necesidades, que los escuchen sin cuestionarlos. Que acompañen con cariño sus alegrías y los momentos más ansiosos, tristes o llenos de incertidumbre. Que les sostengan cuando se sientan vulnerables o desbordados, que les dejen ser tal y como ellos desean mostrarse y les ayuden a construir un buen autoconcepto.

Que sea una etapa tan agitada no significa que también pueda ser maravillosa. Para nuestros hijos es un período lleno de nuevas oportunidades, de primeras veces, de descubrimientos estimulantes y emociones muy intensas. Para nosotros el momento de seguir fortaleciendo nuestro vínculo compartiendo sus retos e ilusones.

¿Cómo podemos mejorar la relación con nuestros hijos adolescentes?

1. Estando presentes y disponibles, ofreciéndoles el tiempo y la atención que necesitan. Haciéndoles sentir queridos, valorados y apoyados. Estrechando nuevos vínculos adaptados a su edad para demostrarles nuestra confianza y amor incondicional.

2. Consensuando normas, flexibilizando límites, estableciendo consecuencias naturales y lógicas. Buscando el equilibrio entre la permisividad y la sobreprotección con mucha confianza y dejándoles caer.

3. Mirando la etapa desde un enfoque positivo basando nuestra relación en el sentido común y el del humor. Entendiendo que la adolescencia es un período de desarrollo crucial y necesario para llegar a la adultez, una etapa repleta de cambios y fluctuaciones que debemos entender.

4. Escuchando, entendiendo y validando todas las emociones por las que transitan nuestros hijos y que tantas dificultadas muestran para modular correctamente. Ayudándoles a ponerles nombres y a gestionarlas para que no dañen su autoestima.

5. Hablando con ganas de entendernos sin interrogaciones, juicios de valor, etiquetas o comparaciones que tanto dañan las relaciones. Mostrando nuestra empatía ante las inseguridades y miedos. Permitiéndoles que descubran el mundo a su manera, respetando sus gustos, ritmos de aprendizaje, deseos e intimidad. Dándoles el espacio que necesitan para ir creando su propia identidad.

6. Ofreciendo nuestras muestras de cariño a diario: con palabras que les alienten a soñar grande , miradas cómplices y regalándoles nuestros abrazos y besos que tanto siguen necesitando aunque no lo demuestren. Dándoles protagonismo dentro de la familia valorando sus opiniones y escuchando sus demandas.

Como decía Robert Louis Stevenson: “Quiéreme cuando menos lo merezco porque es cuando más lo necesito”, frase que resume de manera muy oportuna lo que nuestros hijos adolescentes necesitan de nosotros en esta etapa de desarrollo. Adultos que miren la adolescencia con respeto, cariño y empatía, abandonando los patrones adultistas.