Sònia

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dilluns, 9 de novembre del 2015

MAMÁ, PAPÁ, ¿HACEMOS DEPORTE JUNTOS?

!Mamá! no puedo más.

Un poquito más, lo estás haciendo fenomenal.

¿Y llegaremos a la fuente que sale el agua fría?

! Helada ! Nos daremos un buen remojón. Verás cómo te gusta el paisaje que se ve desde allí.

! Mamá ! es que no puedo más.

Cambia el desarrollo de tu bicicleta y será mucho más fácil llegar. Te prometo que merecerá la pena.

Ya casi estamos, ya veo a Pol y papá.

! Debes estar muy orgulloso de tu esfuerzo!

Mis hijos esperan el fin de semana para poder compartir con papá y mamá una de las actividades que más les hacen feliz: hacer deporte. Salir en bici, nadar juntos, escalar, un partido de pádel o futbol, realizar una emocionante excursión, cualquier motivo es bueno para compartir un tiempo en familia y potenciar la práctica deportiva.

En la sociedad actual, el ejercicio físico no siempre recibe la atención que se merece. Numerosos estudios alertan de las pocas horas que los niños dedican a realizar actividades físicas y el sedentarismo aumenta; demasiadas horas sentados mirando la TV o jugando a la consola. El porcentaje de niños obesos aumenta año tras año en nuestro país, España es el tercer país europeo con más niños con problemas de sobrepeso.

Todos los padres conocen los beneficios físicos, psicológicos y sociales que comporta la práctica deportiva en el desarrollo de sus hijos, pero muy pocos platean dicha práctica como una actividad que se puede realizar de forma conjunta. No podemos limitarnos a acompañar a nuestros hijos a sus entrenamientos o irlos a ver a su competición. Debemos convertirnos en el mejor estímulo y ejemplo para ellos, actuando como modelos de padres y madres con estilo de vida saludable y activo. Si nos ven hacer deporte ellos también querrán ser como papá y mamá; !corredores, nadadores o ciclistas!

Realizar actividades físicas juntos despertará el interés de nuestros pequeños por el deporte y será una manera magnífica de estrechar los vínculos familiares y transmitir valores. El primer objetivo de la práctica conjunta debe ser pasarlo bien. Busquemos actividades atractivas y motivadoras para todos los miembros de la familia. Jugar, estar activos, divertirse, aprender, conocer nuevos lugares, serán los objetivos a perseguir. El objetivo no es ser un campeón sino disfrutar en familia.

Los deportes ofrecen momentos únicos y divertidos para compartir valores que durarán por vida. Perseverancia, esfuerzo, aprender a trabajar en equipo, a tener tolerancia a la frustración, a ser honestos y solidarios. Aprender a perder o ganar, a seguir las normas de un juego y conseguir una imagen positiva de uno mismo.

Experimentemos hasta que encuentren el deporte o actividad física que más les guste, en la que demuestren más habilidades o se sientan más motivados, ayudémosle a conseguir sus objetivos. Integremos la actividad física a nuestro día a día.


            ¿Por qué en el próximo cumpleaños no les regalas a tus hijos una raqueta, un nuevo balón o una nueva bicicleta para poder disfrutar juntos de momentos únicos?


divendres, 1 d’agost del 2014

MAMÁ, DÁME LA MANO

-       - Mamá, dame la mano, me pide Pol mientras no deja de temblar.

-       - ¿Estás seguro? No tienes porqué hacerlo, estamos muy altos.

-       - Lo se pero quiero intentarlo. Tú ayúdame a dar el primer paso y luego lo haré yo solo.

No paro de mirar hacia abajo. Yo también tengo miedo a caer, quizás me equivoqué animándole a subir hasta aquí. Le miro y veo el miedo en su cara pero a la vez también su ilusión para  seguir avanzando. Le recuerdo que el arnés no dejará que caigamos. No dice ni una palabra. Cuando le pregunto si está bien asiente con la cabeza sin dejar de avanzar. Tres metros y estaremos arriba del todo. No ha dejado de temblar en ningún momento. Pol tiene pánico a las alturas. Le miro y la emoción me invade.  Hoy me ha dado una buena lección de coraje y valentía.

            Llegamos al punto más alto y el monitor le pregunta si está preparado para saltar. Soy incapaz de mirar abajo, yo también siento pánico al estar tan alta, no paran de sudarme las manos. Él asiente con la cabeza, me mira emocionado, me guiña un ojo y al saltar grita soltando todo su estrés mientras saluda a su padre que le espera abajo emocionado. Me lanzo detrás de él y al llegar nos fundimos en un larguísimo abrazo. Noto que está empapado de sudor. En ese instante me doy cuenta que crecemos juntos día a día. Le susurro al oído que estoy muy orgullosa de él.

            Preparar a nuestros hijos a superar sus miedos no es una tarea sencilla. No resulta fácil encontrar las herramientas necesarias para enseñarles a hacer frente a las situaciones adversas de la vida. Ver sufrir a un hijo no es fácil pero debemos dejarles caer para poder ofrecer la oportunidad de aprender y superar los fantasmas que aparecen en el camino.

            Intento enseñar a mis hijos el valor que tienen la constancia y el esfuerzo  cuando intentamos superar nuestros miedos.  La importancia de aprender a marcarse objetivos realistas. Evito sobreprotegerles educándoles en la autonomía, les animo a probar, a esforzarse a conseguir las cosas por ellos mismos.  Les empujo a expresar sus  desasosiegos sin vergüenza ni ridículo. Compartir nos hace más fuertes.

            Les ofrezco mi afecto, protección, tranquilidad y confianza. Alabo sus esfuerzos, valentía y decisión. Les aliento a que se desprendan de la pereza sin permitir que les paralice el miedo a fallar, que admitan el error como base del aprendizaje.


            Fue capaz de confiar en sus posibilidades, de elevar su autoestima, de poner en práctica todo lo aprendido hasta el momento. Fue grande por su convicción a no encontrar nunca su límite. Su actitud me hizo infinitamente feliz.