Sònia

Sònia

dissabte, 19 de gener de 2019

ENSEÑAR A FRACASAR

Que poco se habla de las caídas, de los errores, de las veces que nos toca empezar de cero. De las batallas perdidas, las meteduras de pata, de las salidas de tono. De los sueños rotos y los proyectos perdidos. 

Nadie nos explica qué hacer con esos tropiezos que nos hacen sentir vacíos, tristes, derrotados.  Que entumecen nuestra alma y contaminan nuestros sueños. Esas equivocaciones que agotan nuestras ilusiones,  que nublan nuestros retos, que nos sepultan en el  inmovilismo.

Ojalá en la escuela y la familia se ENSEÑASE A FRACASAR, se explicase sin tapujos que la VIDA va de aprender, caer y volverlo a intentar. A hablar sin tapujos del fracaso sin añadirle culpa o rubor. Que fácil sería el camino si nos entrenasen desde bien pequeños a mirar al error con aprecio aprendiendo a sacar de él lo mucho que nos quiere enseñar.

Ojalá nos enseñasen a no tenerle MIEDO a los tropiezos, a saber que si no te mueves por temor a fallar al final fracasas desde el principio. A gestionar el error como parte fundamental del aprendizaje, a creer que cada caída te acerca un poco más al éxito.

Ojalá la educación se centrase en explicar que la peor forma de perder es permitiendo que la derrota te destruya, que haga añicos tus ilusiones, que consiga empequeñecer tus sueños.

Ojalá nos entrenasen a estar dispuestos a desaprender a diario, a empezar de cero las veces que hagan falta cueste lo que cueste.

A no permitir que los fracasos nos llenen de reproches, a no avergonzarnos de nuestras derrotas, a saber ver el error como una nueva oportunidad para volver a empezar.

A creer que a la derrota se le gana con voluntad, constancia y actitud. Echándole coraje, poniendo en el intento toda nuestra alma, trabajando con decisión, deseo y disciplina. Queriendo que se pueda, dejándote la piel.

Ojalá nos ejercitasen a focalizarnos en lo importante,  a querer que se pueda, a creer en uno mismo sin titubeos.sin titubeos, excusas o postergas. Peleando pase lo que pase, digan lo que digan.

Ojalá en la escuela y la familia fuésemos capaz de acompañar el error de nuestros pequeños con empatía, regalándoles nuestra comprensión y ayuda, encorajándoles a trabajar con determinación. Explicándoles una y mil veces que se puede ganar perdiendo, que quien la sigue la consigue.

Ojalá TODOS seamos capaz de entender que al final la VIDA se mide por las dificultades superadas, que la grandeza reside en las veces que tienes coraje de volver a intentarlo sin tener que esperar al momento adecuado.

dissabte, 12 de gener de 2019

APREDER A VIVIR A MÁXIMA INTENSIDAD

Corremos siempre aunque no sepamos muy bien hacia donde. Seguimos tendencias, nos dejamos arrastrar por las modas. Buscamos siempre los tres pies al gato, los peros y los porqués. Vivimos entre prejuicios, clichés preestablecidos y promesas por cumplir.

Aparentamos tener una vida perfecta, deseamos cosas para las cuales no estamos preparados, envidiamos lo que otros consiguen. Seguimos caminos que otros deciden, nos sentimos insatisfechos, siempre queremos más. Compramos el humo que otros venden, aparentamos una felicidad que no siente nuestra alma.

Repetimos cíclicamente los mismos errores, buscamos los cómo antes que los por qué. Postergamos dar ese paso que va a sacarnos de la aspiral que nos encarcela, creemos las mentiras que nos venden nuestros miedos. Nos limitamos torpemente por pánico a fracasar.

Vivimos dispersos, con prisas, sin priorizar lo que es realmente importante. Estamos permanentemente ocupados, sepultados por listados de tareas pendientes, por las cosas por hacer.

Nos hemos acostumbrado a sobrevivir, a aparentar, a quemar nuestros días torpemente. A  conformarnos con los restos, a dejarnos llevar por la inercia.

Que poco respetamos a la VIDA, que torpemente aprovechamos las oportunidades que a diario nos regala.

Aprender a fluir con la vida no es fácil pero debería ser una obligación. Ojalá en la escuela se impartiese una asignatura llamada "APRENDER A VIVIR a MÁXIMA INTENSIDAD".

Una materia  prioritaria que te explicase que la vida es un REGALO diario que debemos saber exprimir. Que nos enseñase que un simple traspiés puede arrebatarte todo aquello que no eres capaz de valorar en un solo instante.

Lecciones que nos entrenasen desde bien pequeños a mirar a la vida con optimismo,  con ganas de entenderla, de buscar nuestra mejor versión. A aprender a decidir como queremos sentirla,  a ser responsables de nuestras emociones, decisiones o modos de actuar, a saber poner el foco en lo que es realmente importante.

Una materia que nos instruyese a darle la mano a la incertidumbre, a mostrarnos proactivos, a ser flexibles. A saber lo que no queremos, a actuar con valor y decisión. A estar dispuestos a reaprender a diario.

Una disciplina que nos enseñase que vivir es asumir riesgos, que el error es parte imprescindible del viaje, que la realidad cambia según las ganas que tengas de mirarla diferente. Que no existen caminos fáciles que merezcan la pena ni atajos realmente efectivos. Que nos entrenase a sobresalir de nosotros mismos, a poner las emociones a nuestro favor, a agradecer a diario. 

Ojalá todos fuésemos capaces de recordar siempre que  LA VIDA ES AQUELLO QUE PASA MIENTRAS  HACEMOS OTROS PLANES.