Sònia

Sònia

dimecres, 27 de maig del 2015

MAMÁ, ¿TÚ TAMBIÉN SUEÑAS?

- Mamá, a veces sueño cosas que no se cumplen.

- ¿Cómo qué?

- El otro día soñé que era capaz de volar. Me encantó sentir que mis pies no tocaban el suelo.

- A veces los sueños nos permiten hacer cosas maravillosas, en eso reside la magia de soñar. Soñando no hay nada que se nos resista, los miedos desaparecen y nada nos limita.

- Mamá, ¿los mayores también soñáis?

- Claro que sí, yo creo que a medida que vamos creciendo más nos gusta hacerlo.

- ¿Por qué mamá?

- Porque en ocasiones perdemos la capacidad de imaginar o crear todo aquello que deseamos y los sueños se convierten en un gran vehículo para seguir haciéndolo. En muchas ocasiones los utilizamos como el punto de partida de un nuevo reto.

- O sea, que los utilizáis de excusa para atreveros a intentar hacer nuevas cosas, ¿es eso?

-  La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante. Los sueños siempre aportan valor.

Soy de las que piensa que en las escuelas se debería impartir  una asignatura obligatoria donde se enseñase las herramientas básicas para no olvidar NUNCA la importancia que tiene soñar. Una materia que nos enseñase que sólo es posible avanzar cuando uno mira lejos, elimina sus miedos y trabaja a diario para conseguir aquello que realmente le haga feliz. Una asignatura que se debería reforzar en casa a diario, unos deberes a los que dedicar todos nuestros esfuerzos si queremos conseguir la felicidad. Una rutina llena de optimismo, valentía e ilusión.

¿Cuántas veces no nos hemos atrevido a soñar por miedo a descubrir que conseguirlo sólo depende de nosotros? En muchas ocasiones dejamos de soñar por miedo a asumir esa responsabilidad y dedicamos todos nuestros esfuerzo a vivir sumidos en el lamento, en la  queja fácil y nos volvemos unos verdaderos expertos en lanzarle la culpa a los demás. Lo más triste es que al final nos sentimos cómodos postergando, mostrándonos perezosos o buscando cualquier pretexto para dejar de soñar. La vida se convierte en una ridícula obra de teatro donde ni si quiera nos dan el papel del apuntador.

Miedo al riesgo, a la duda, a cambiar de opinión, a las sorpresas. Los sueños se van haciendo cada vez más pequeños y pierden su sentido. La rutina ya nos compensa, nos hemos acostumbrado a ella, hasta le hemos cogido cariño. La improvisación o la fantasía están vetadas en nuestra vida acomodada, donde todo está estructurado. Hemos esperado tanto tiempo el motivo, el lugar o la persona adecuada que hemos olvidado soñar. Y cuando te has visto capaz de hacerlo, aquel instante donde te has sentido valiente,  has preferido volver a posponer por miedo a fracasar, asumiendo que tu sueño te quedaba grande, decidiendo que mejor que lo persiga otro, tú has elegido continuar siendo gris.

Hijo, los sueños son el mejor antídoto para vivir con ilusión, para ser feliz. Nunca tengas miedo a soñar grande porque tu serás merecedor de cada uno de ellos. Proyecta cada una de tus ilusiones en ellos, sin contener el deseo, la ilusión, sin miedo a fracasar. Los sueños nos ayudan a salir de la zona de confort, nos acercan al riesgo, dibujan cada uno de nuestros retos. El trabajo, el esfuerzo y la constancia se convertirán en nuestros mejores aliados. Los sueños nos enseñaran a fracasar para volver a construir, a aceptar el error como la mejor estrategia para mejorar. Soñar llenará nuestros días de ilusión y felicidad.

En muchas ocasiones, los sueños no darán respuesta a nuestros por qué o los para qué, ni tan siquiera nos llevaran  a donde queramos llegar, pero sin duda serán los encargados de señalizarnos el camino, provocarán que demos el primer paso para sacarnos donde estemos. Elijamos nuestro sueño, sin esperar el momento o el lugar adecuado, busquemos bien a nuestros cómplices y creamos que somos la única persona merecedora de conseguirlos. Deberás estar a la altura, soportar la tormenta, las críticas o la envidia de aquellos que nunca se atrevieron. La locura formará parte del juego.

Los sueños nos ayudarán a encontrar nuestro talento, lo que nos hace diferente, únicos. Pon tus cinco sentidos, ensaya, ponte en marcha cada día. Busca ilusionarte, hacer algo extraordinario, no te preocupes si a veces sientes vértigo, los grandes también lo tuvieron. Encontrarás a los que no te entienden, a los que se aparten porque les produces aturdimiento. Se honesto, mima los detalles,  crea tu marca, no te canses de insistir, no dejes que tus sueños prescriban. Equivocarse nunca supondrá hacer el ridículo.

Nunca copies o pidas sueños, no seas mediocre. Esboza sin miedo todo aquello que quieras conseguir, se aquella persona que sueñas ser. No tengas miedo a perder lo que eres, a sentir lo que te hace estar vivo, a apreciar tu pasión. Cree en ti, en tu camino. Se paciente, asume el riesgo, comprométete, admite el fracaso y enrólate a tu destino. Haz cosas extraordinarias, que mejoren el mundo, que ayuden a los demás.  Recalcula  tu ruta las veces que hagan falta, cambia tu hoja de ruta las veces que haga falta, sal ahí fuera sin medida, sé ahora lo que sueñas, no pienses en exceso. 

Céntrate en tus fortalezas, en tus oportunidades, abre caminos que antes nadie haya imaginado, vuelve a la casilla de salida las veces que haga falta. Sal ahí fuera y decide quien quieres ser.

Es bien curioso, hoy he soñado que volaba.


dimarts, 12 de maig del 2015

MAMA, ¿SERÉ CAPAZ DE AMAR?

- Mamá, ¿se puede querer diferente?

- No acabo de entender tu pregunta.

- Sí mamá, quiero saber si a ti también te pasa que quieres a las personas de forma distinta.

- Sí, a mi también me pasa. Es muy normal, depende el vínculo que exista con ellas.

- Y, ¿eso es malo?

- Yo creo que no. Lo importante es aprender a amar a cada una de ellas según lo que signifiquen para ti.

- Pues a veces tengo la sensación de no saber querer bien, mi corazón se hace un lío.

-  A querer también se aprende. ¿Sabes? Una de las mejores cosas que te pasarán en esta vida es aprender a amar consiguiendo que el único jefe sea tu corazón, sin hacer demasiado caso a la razón.

- A papá, a ti y a Xavier os quiero hasta el infinito. Pero a veces siento que, cuando pienso en una persona concreta, mi querer se convierte en un cosquilleo que me hace sonreír.  Si noto que el corazón se me acelera al ver a alguien, ¿eso es amor, mamá?

- Para mi amar es sentir que quieres regalarle tu vida al que tienes a tu lado.

- ¿Y si cuando sea mayor no soy capaz de amar como tú lo haces con papá?

- Estoy convencida que llegará el día que el amor te apuntará directo, en medio de tu alma, sin previo aviso, sin hacer ruido, sin explicación. Sólo en ese instante sabrás que ha llegado el momento de amar sin poner el freno de mano.

- ¿Y será entonces cuando vea claro que es la persona a la que voy a querer para siempre?

 Sí, pero antes te tocará, en más de una  ocasión, desilusionarte al no ser correspondido o aceptar que  la persona elegida no era la correcta. Sabrás que amas bien cuando a tu lado esté la única persona que sea capaz de ver en ti cosas que los otros no pueden ni siquiera intuir.

¿Cómo se le explica a un hijo qué es amar? ¿Cómo explicarle con palabras ese escalofrío que sientes cada vez que ves aquella persona a la que has decidido regalarle lo mejor y a veces lo peor de ti? ¿Cómo definirle a aquella persona que se convierte en tu cómplice, que te hace sonreír sin sentido, enreda tu alma y hace que mueras por un beso?

Hijo amar es sentir la locura necesaria para querer a alguien hasta el fin, desearle, añorarle cuando no está. Sentir que lo bueno siempre está por llegar porque esa persona es capaz, día a día, de sorprenderte, de mimarte, de entenderte. Querer es vivir sin tener que disimular tus defectos, compartir cada amanecer aunque amanezca en tormenta, entenderse en el más absoluto silencio. Amar es encontrar al que respeta tu soledad, tus intenciones y tu forma de lamentar.

Querer es encontrar a aquel que te da aire cuando lo necesitas o te estrecha bien fuerte cuando dejas de respirar. Tu partícipe que no se cansa de explicarte lo mucho que vales los días que se tiñen de gris, aquel que te calma y aleja tus miedos,  el que no busca en ti lo que jamás serás capaz de ofrecerle, el que tira de tu mano cuando has decidido quedarte en el andén.

Recuerda siempre que en el amor no se exige, ni se reclama, ni se impone. Se ofrece, se cede, se dialoga y se regala. El querer es capaz de parar el tiempo, de mover montañas, recorrer desiertos y surcar mares. Se adapta al paso del tiempo, se reorganiza y se transforma cuando a casa llegan dos más. Es aquél que alberga la quimera, la creencia que compartir merece la pena.

El amor hijo se mide por momentos, por instantes, por los poros de la piel. Amar permite vivir sin tener que mostrarte perfecto. Amar es provocar, empujar, querer caminar, tirarse al abismo de la mano sin importar lo que pase mañana. Hacer que se pare el mundo para bailar, inventar mil y una locura para sentir. Amar es regalar tu vida al otro convirtiéndose en el motor que te hace dar otro paso cuando no quieres caminar más.

Amor es que todo sepa, huela, suene o tenga el tacto del otro. Pasión sin contención. Cuando todo queda congelado por el hechizo del sentir, cuando la piel se eriza como símbolo de complicidad. Locura y cordura a partes iguales, sin cadenas ni ataduras, pactos que sólo conocen dos.

Querer es pasar la tempestad sin dudar que todo mejorará, compartir pasiones y proyectos. Sabrás que alguien te ama porque será capaz de ponerte en tu sitio cuando estés equivocado y se mostrará crítico cuando sea necesario. El amor se nutre de momentos mágicos y comparte desencuentros. El verdadero amor se lleva a cabo y no se sueña, se cultiva a diario, se defiende con uñas y dientes. En él se comparte el vértigo y el alma se hace una.

El querer no está sujeto a ninguna condición, es independiente. Cuando uno ama de verdad consigue que el otro se quiera como un ser único, le potencia, no ata ni acota. Acepta tus rarezas, te ve guapa el día que te comen las ojeras, es el único que te roba una sonrisa cuando no puedes más. 

Recuerda siempre que el amor se hará más fuerte cuando se haya fracasado juntos y se proyecten nuevos caminos. Hijo, recuerda siempre que deberás amar a la persona que tengas a tu lado cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite. Amar es enamorarse de la misma persona todos los días.




dilluns, 27 d’abril del 2015

MAMÁ, ME GUSTA VERTE SONREIR


- Mamá, cuando piensas en tus cosas el labio se te va para abajo.

- ¿Qué quieres decir?

- Que tu cara se pone como enfadada, como si estuvieses imaginando cosas tristes.

- ¿Y no te gusta que me pase?

- No, me gusta mucho más verte sonreír porque cuando lo haces se me contagia tu risa. Además tus ojos brillan más y tu cara se pone bonita.

- ¿Y crees que sonrío pocas veces?

- Hay días que sí, sobretodo los días que tienes poca paciencia o te quedas absorta pensando en tus problemas.

- Tienes toda la razón, en ocasiones olvido lo importante que es sonreír. ¿Y sabes lo que más me molesta de no hacerlo?

- ¿Qué? mamá

- El ignorar los cientos de motivos que tengo a diario para sonreír. 

Me encantaría ser de esas personas que contagian sonrisas, ni que sea un poquito. Heredé el semblante serio de mi familia paterna y mis rasgos faciales no me ayudan nada. Mi ceño abrupto delata en ocasiones mi falta de ejercicio en este gran arte. Dicen que los rusos se ríen poco, quizás tengo alguna raíz desconocida por allí.

Sin duda, una de las cosas que más envidio de mis hijos, es la capacidad que tienen para reír. Ríen por cualquier motivo y cuando no lo hay, también. Recuerdo que en mi niñez me pasaba lo mismo cuando compartía maravillosos ratos de complicidad junto a mis hermanas. Mi madre se desesperaba cuando a las tres no invadía la risa floja y no parábamos de carcajear. La habitación se llenaba de magia, como si hubiésemos caído en un fantástico hechizo que nos envolvía y nos hacía desternillarnos hasta no poder más. Una sola palabra, un gesto gracioso o un ruido inesperado daba el punto de partida a una vorágines de carcajadas que nos hacían inmensamente feliz.

Lamento profundamente que a medida que he crecido he ido abandonando esa espontaneidad. Hay temporadas que, el poco uso de la risa, nos convierte en personas grises, opacas, donde nuestros días adquieren un sombrío matiz. El miedo, la angustia, el odio o la queja son malos compañeros para sonreír.

Pero hay un día que te levantas y tomas consciencia que has perdido una batalla el día que no has conseguido sonreír. Porque desde que naces se te va la vida, la jornada que no has reído has malgastado un balín. Quiero reír por mí y por aquellos que no lo volverán a hacer. Ejercitarme en perder la prudencia y la cordura, sin excusas ni condición.  Adueñarme de una sonrisa franca, imprevisible y desenfadada. Ser aquella niña que con humor era capaz de darle la vuelta a cualquier situación. Convertirme ante mis hijos en la mejor embajadora de la risa, en princesa del júbilo y el entusiasmo. Demostrarles que la vida, siempre que ellos quieran, les presentará mil y un motivo para reír. La sonrisa no necesita ni estrategia, ni plan. Llega y te apresa y te cubre de un tierno sentir. Trabajar para llegar a ser adicta a ella, convertirla en mi bandera, en la insignia de mi batallón. 

Quiero llorar de risa, que me duela el costado, destornillarme sin control. Y los días que me cueste haré listas bien largas de todo aquello que poseo  que pueda hacerme reír. Porque el momento perfecto siempre será el ahora y el aquí. Se valdrá estar triste a veces, de forma puntual. Intentaré no controlarlo todo, amar sin preocuparme el que dirán, volverme osada sin preguntar, insinuar si me gusta y pedir sin miedo a que no quede más. Aceptaré lo que venga y haré todo aquello que siempre he querido intentar.

Porque la sonrisa es el idioma de las personas inteligentes y yo quiero doctorarme en el humor. Reír alegrará mis entrañas, aumentará mis defensas, estimulará mis órganos y aliviará mi dolor. Fortalecerá mi corazón, rejuvenecerá mi piel y será el mejor analgésico natural que pueda tener. Mejorará mi memoria, aprendizaje e imaginación. La utilizaré como una arma poderosa para la comunicación.

La risa me atestará de optimismo y de ganas de vivir. Me permitirá expresar decenas de emociones, me llenará de confianza y abandonará mis reparos en un arcón. Se convertirá en la herramienta más poderosa a la hora de superar el dolor, la angustia o el sinsabor. Mé ayudará a superar la timidez,  combatir miedos y fobias y crear lazos de cooperación. Mejorará mi autoestima, la gestión de la emoción y la asertividad.

Promoveré reírme en familia, conseguiré que mis hijos sean susceptibles al humor. Buscaremos momentos para que la risa deje huella en nuestro día a día y liberaremos juntos la tensión. Será la creadora de confidencias, nos ayudará a humanizar asperezas y nos permitirá unirnos a lo absurdo, al contrate o la exageración. Potenciaré las sesiones de cosquillas y risas como obligación. Porque reírse será parte de nuestra rutina, será el lema de nuestra canción.Les enseñaré  a sonreír de forma sincera, amplia, desbordante, expansiva y sin control. 

-Mamá, mamá no lo hagas que se me contagia.

- ¿El qué se te pega?

- Tu forma de sonreír.



Quiero llorar de risa, que me duela el costado, destornillarme sin control. Porque la risa es el idioma de las personas inteligentes, yo quiero doctorarme en el humor. La risa me atestará de optimismo y de ganas de vivir. 

dijous, 16 d’abril del 2015

MIS PRIMERAS COLONIAS

- Mamá, ¿tú también ibas de colonias?

- Sí, recuerdo miles de aventuras vividas durante las vacaciones de verano.

- Mamá, ¿y si no se hacer lo que me piden?

- No debes preocuparte, tus monitores te ayudarán en todo lo que necesites. Seguro que serán muy divertidos y cariñosos.

- ¿Y si la comida la calientan mucho?, ya sabes que a mi no me gusta que queme.

- Seguro que  te dan la opción de poder soplar o esperar a que se enfríe un poquito.

- ¿Y si no encuentro mi cepillo de dientes en la mochila?

- Organizaremos juntos todo lo que tengas que llevar, así será mucho más fácil encontrar lo que necesites.

- ¿Y si tengo miedo de dormir fuera de casa?

- Tranquilo, harás muchos nuevos amigos con los que podrás compartir esos momentos en los que te sientas añorado. Tu peluche irá contigo de viaje así que, cuando lo necesites, podrás achucharlo bien fuerte.

- ¿Y si te echo demasiado de menos?

- Mamá y papá te estarán esperando en casa deseando que nos expliques todo lo que has aprendido.

Miles de aprendizajes, destrezas, habilidades, de lecciones aprendidas durante los días de colonias. Mezcla de sentimientos, emociones, agitación e inquietud. Jornadas teñidas de risas y entusiasmo, de complicidad con los nuevos compañeros, de alboroto y diversión. Horas dedicadas a jugar, al baño, a correr y saltar, a los castillos de arena o las cabañas junto al árbol que más sombra da. Días de dormir poco y disfrutar hasta la extenuación. Días de separación de la familia, de desconexión.

Las dudas le invaden antes de partir, el miedo a lo desconocido le crea incertidumbre. Será la primera vez que duerma fuera de casa durante unos días sin papá ni mamá, sin la abuela o los compañeros del colegio.  Días por delante para crear nuevas amistades , para experimentar cientos de experiencias, para aprender a ser mayor. Días de conexión con la naturaleza, llenos de actividad física y enriquecedoras peripecias, ideales para crear y fantasear.

A mí también me invaden las dudas pero no tengo la menor duda que las colonias de verano serán una oportunidad única para que mi hijo  mejore su autonomía, valentía, la confianza en sí mismo y se vuelva mucho más resiliente. Ahora me toca confiar en él, en sus ganas de aprender, en su capacidad de adaptación y de conseguir todo aquello que se proponga.

Las colonias le darán la oportunidad de aprender a superar la frustración cuando no gane todos los juegos, la negatividad de creer que alguna cosa no saldrá, a controlar su genio, a negociar. Le ayudarán a superar el miedo a la oscuridad o al estar separado de mamá. Aprenderá a confiar en él y en los demás, a manejar sus emociones, a relacionarse con personas con maneras diferentes de ser o hacer, a pedir ayuda cuando lo necesite, a compartir actividades y habitación, a escuchar y perdonar.

Descubrirá muchas cosas sobre él, se dará cuenta que sabe hacer muchas más cosas de lo que pensaba, sabrá qué hacer si tiene calor, sed, frío o hambre sin tener que llamar a papá. Se  sentirá muy orgulloso de todo lo que logre aprender, de probar comidas diferentes, quedará maravillado al mirar el cielo lleno de estrellas antes de irse a dormir. Jugará a pintarse la cara, a ensuciarse la ropa y aprenderá las danzas y canciones que cantaba de pequeña mamá.

Aprenderá a echarnos un poquito de menos, a superar su timidez, a valorar todo lo que tiene. Pondrá en práctica todos sus dotes comunicativos,  trabajará en equipo, aprenderá a convivir, experimentará la libertad. 

Descubrirá nuevos entornos, conocerá maravillosas historias de piratas, buscará tesoros enterrados, conocerá todos los secretos que esconde el mar. Observará atento el movimiento de una cangrejo por la arena, escuchará como suenan las olas dentro de una caracola y  aprenderá todas las historias que esconde un árbol entre sus raíces.

Y volverá a casa lleno de vida, con la maleta llena de recuerdos y aventuras que no nos parará de narrar. Seguramente explicará que la comida de allí sabe mejor que la nuestra, que ya come alguna cosa que en casa se había negado a probar, que le gusta levantarse con la música puesta y que ya sabe bucear. Habrá perdido algún calcetín, las manchas de tu ropa serán difíciles de quitar y no querrá quitarse la gorra que le haya regalado algún monitor.

Volverá transformado, lleno de vida e ilusión y nos pedirá que el año que viene quiere volver a ir de colonias para sentir tanta emoción.

dilluns, 6 d’abril del 2015

MAMÁ, ¿TÚ SIEMPRE CREES EN TI?

- Mamá, tú tienes mucha suerte.

- ¿Ah sí? ¿Y por qué lo crees?

- Porque siempre consigues lo que te propones.

- Creo que no es del todo cierto, no siempre lo hago.

- Lo sé, pero no te cansas de intentarlo.

- Hay días que también me canso pero intento al día siguiente seguir trabajando. ¿Tú crees que las que las cosas sólo se consiguen con suerte?

- Yo creo que no, hay que esforzarse para conseguir lo que uno quiere.

- Hay gente que piensa que las cosas se consiguen gracias al destino, otras a los dioses y las hay que creen en los golpes de suerte.

- Y tú mamá, ¿cómo lo consigues?

- Yo creo que el secreto está en creer en uno mismo, que todo depende de nuestra voluntad. Cuando estamos convencimos, cuando el deseo surge desde dentro, seremos capaces de conseguir todo aquello que nos propongamos. Recuerda que lo único imposible es aquello que no se intente.


No creo que haya una declaración de amor más grande que decirles a tus hijos que crees en ellos. Una de las cosas que más me gustaría en la vida sería que pudiesen verse a través de mis ojos. Sólo entonces descubrirían lo especiales que son para mí, el potencial que veo en ellos y cómo valoro cada uno de sus avances.

Trabajo a diario para ser el mejor ejemplo y mostrarles que, con constancia y sacrificio, se puede conseguir lo imposible. La mayoría de las cosas no se consiguen a la primera y creo que en eso reside uno de los secretos de la felicidad. Cuando logras aquello que tiempo atrás parecía inalcanzable gracias a tu trabajo te sientes poderoso, invencible, capaz de tocar el cielo con las puntas de los dedos.

Invierto todo mi esfuerzo en explicarles la importancia de creer en uno mismo, en confiar en nuestro empeño y trabajar duro por conseguir todo aquello que nos propongamos. Me gustaría enseñarles que las pequeñas mejoras del día a día son la clave para los resultados a largo plazo y pedirles que nunca esperen el momento adecuado para lanzarse a buscar sus sueños porque éste nunca llegará.

Les alentaré a desear con el corazón, a no dejar las ganas de luchar por el camino, a no depositarlas en la bandeja de tareas pendientes e intentaré que guarden las excusas en un cajón. No dejaré que inviertan su energía en hablar de sus retos y haré que los lleven a cabo, les demostraré que el éxito no se activa por control remoto y que, si queremos conseguir aquello que nos hace diferente, nos exigirá trabajo continuo, tesón y firmeza. Tocará labrar desde diferentes frentes y con estrategias cruzadas.

Creer en uno mismo supondrá redescubrirse, reinventarse, caer y volver a emerger. Les tocará crear sus propias oportunidades porque los sueños se construyen, se sudan, se trabajan con esfuerzo, optimismo, estrategia y decisión. No habrá holgura para las lamentaciones o los descontentos y la única actitud acertada será la de hacer.

Ojalá se conviertan en esas personas que cambian, brillan y sobresalen porque se extenúan hasta conseguir lo que se han propuesto. Que pongan pasión en todo lo que hagan, amen cada uno de sus retos, se comprometan con sus proyectos, sepan donde quieren ir. Recordad que las mejores cosas sólo pasan a aquellas personas  que van a por ello, arriesgan, pierden y vuelven a empezar una y otra vez.

No importa que al principio no lo veáis claro, dar el primer paso, poco a poco, e irá apareciendo el camino. Tened fe en vuestro potencial, dejaros llevar por lo que sentís, buscar siempre la mejor versión de vosotros mismos, sed aquella persona a la que os gustaría conocer y admirar. No escuchéis vuestras palabras de desánimo, proteged vuestros sueños y recordad que no podréis cambiar vuestro destino pero si la dirección de aquello que os haga vibrar por dentro.

El fracaso será vuestro mejor aliado para crecer, después de las grandes sacudidas siempre llegará la calma. No aceptéis la derrota y recordad que todo lo que deseáis está justamente detrás del miedo que os invadirá cuando estéis en el filo del abismo. Os guste o no seréis los únicos responsables de vuestro éxito, de vuestra vida, por eso deberéis alimentar vuestro coraje, valentía, paciencia, y convicción. Sed honestos con vosotros mismos, perseverantes y recordad que cuando miréis un espejo aparecerá el único rival que os podrá derribar.

Las cosas no se consiguen con magia o casualidad. Levantaros cada día con la convicción que algo maravilloso va a pasar y sólo vuestra insistencia hará que esto sea posible. Si algo no sale bien no pasará nada,  la perseverancia será la virtud por la cual todas las otras virtudes darán su fruto. Trabajad cada jornada para ser capaces de cultivar actitudes especiales que os posibilitarán conseguir cosas increíbles.

No dejéis que la vida se os escape mientras hacéis planes. Cuando el cielo se ponga gris, cuando las gotas os empiecen a mojar, recordad que mamá y papá estarán allí para que juntos sea mucho más fácil recorrer el camino.



dijous, 26 de març del 2015

MAMÁ, NO ME GUSTA QUE ME HABLES ASÍ

 - Mamá, no me gusta que me hables así.

- ¿Cómo es así?

- Con ese tono de voz, de esa forma tan enfadada. Me haces sentir mal.

- Perdona, pero en poco tiempo te he avisado unas cuantas veces.

- Lo se mamá pero así lo único que consigues es ponerme más nervioso.

- Tienes toda la razón, alzándote la voz no mejoraremos nada.

- Es normal mamá  la culpa es mía, debería  haber hecho lo que me pedías a la primera.

- Ya, pero eso no justifica mi forma de hablar.

- Mamá hagamos un pacto. Yo intentaré hacer bien las cosas que me pides y tú contarás hasta cien antes de estallar.

Una de las cosas de las que más me arrepiento en la educación de mis hijos es cuando les hablo de forma incorrecta, aquellos momentos en los que pierdo el control. Podría justificarme diciendo que hay momentos estresantes, de caos, donde las mamás multitareas realizamos ocho cosas a la vez. En ocasiones la vorágine del día a día me come y el ritmo de vida enloquecido es el causante que la tensión pueda conmigo. Momentos en los que acabo explotando y genero una horrible onda explosiva que tiñe mi discurso de despropósitos y frases absurdas. Situaciones en la que la bola de nieve se va haciendo cada vez más grande y acabas diciendo exactamente eso que, al instante, te arrepientes de haber verbalizado.

Me lleno la boca explicando a mis hijos que deben hablar con respeto a los demás, que deben ser tolerantes y educados, pero en ocasiones, soy yo la primera que alza la voz o utiliza un tono impropio con la intención de corregir una conducta errónea.

No digas palabrotas le pido a Pol, cuando de vez en cuando se me escapa alguna de esas que deberían llevarte a la casilla de la cárcel y estar dos partidas sin jugar. En ocasiones mi mala gestión del tiempo, el no saber priorizar o no ser capaz de renunciar a algunas cosas, me llevan a intoxicar la comunicación con mis pequeños con frases autoritarias o sentencias esperpénticas, suerte que papá en muchas ocasiones media en medio del huracán. Es el momento en el que aparecen castigos que no acabas por no cumplir.

El grito es utilizado cuando no uso las herramientas adecuadas para reconducir una situación,  no he hecho una buena gestión del conflicto o no he sabido leer entre lineas lo que estaba sucediendo. Con él sólo consigo bloquearles, llenar la casa de reproches o frustración.

Creo firmemente en que la comunicación es uno de los instrumentos más valiosos en los que debemos basar la educación y la relación con nuestros hijos. Cada vez soy más consciente de la necesidad de controlar al máximo esos episodios de desgobierno que siempre me han demostrado que nunca llevan a buen puerto.

Estoy aprendiendo a serenarme antes de hablar, a tomar distancia cuando lo necesito, a hablar con voz sosegada, a pedir la opinión antes de juzgar, a elegir el momento adecuado para conversar. Las prisas nunca son buenas por eso intentamos buscar el mejor momento para negociar, para que me expresen lo que necesitan, para encontrar la mejor solución.

Trabajo para expresar con serenidad, para alimentar cada día nuestra complicidad y confianza. Será básica la discreción, la sinceridad y la claridad. Mirar a través de sus ojos y no desde mi posición. Reflexionar sobre las consecuencias de nuestra conducta o decisión, aprender a dibujar la mejor hoja de ruta.

Tener disposición a escuchar activamente para entender cómo viven un problema o situación, a intuir lo que les preocupa, a considerar lo que nos tienen que decir, a preguntar qué les ha llevado a actuar de una determinada manera, a explicarles que es lo que se espera de ellos y comprender que muchos de sus actos son fruto del propio proceso de aprendizaje. El afecto, la confianza, la acogida y el buen humor serán piezas claves para conseguirlo.

Entrenarles a dialogar, a pensar antes de actuar, a pedir perdón o perdonar. Enseñarles a comunicarse sin hablar con gestos,  miradas, caricias y abrazos . Eduquémosles a expresar la fragilidad, la rabia, la frustración,  la necesidad de los otros, lo que les corre por la piel. A leer el silencio que a menudo viene cargado de emoción.


Hijo recuerda siempre que para comunicarse sólo hace falta tener ganas de entenderse.


dijous, 19 de març del 2015

MAMÁ, ¿POR QUÉ ELEGISTE A PAPÁ?

- Mamá, ¿por qué elegiste a papá?

- Yo creo que no lo elegí, nos encontramos en el camino.

- ¿Y siempre supiste que sería mi papá?

- Con el paso del tiempo, me demostró que era el mejor compañero que podía tener.

- Y ¿qué es lo que más te gusta de él?

- Que sea mi confidente, mi amigo y el que comparte conmigo esta maravillosa aventura de ser padres.

- Y tú, ¿crees que es un buen papá?

- Yo siento que es el mejor papá que podrías tener. Y tú, ¿ también lo crees?

- Estoy seguro que sí, papá es el que mejor me abraza, me protege y me hace reír. Además es el más valiente de la casa porque no le da miedo la oscuridad. Es capaz de luchar con monstruos enormes para que yo pueda dormir.


Siempre hablo de la importancia del ejemplo en la educación de nuestros hijos y hoy, el día del padre, me doy cuenta que mis pequeños tienen el mejor referente que podrían desear. Papá,  además de ser mi compañero de viaje y el mejor animador de mis sueños, es responsable en su paternidad.

A mis hijos les fascinan las habilidades de papá, su valentía, su sensibilidad y su capacidad de amar. Papá empatiza con todo lo que les pasa, sabe sacar lo mejor de ellos, potencia su autonomía y habla sin tapujos de las cosas del querer.


Papá es quien pone cordura cuando mamá desatina.

Papá es quien os da el beso a media noche antes de irse a dormir.

Papá es quien pide que me calme cuando os alzo la voz.

Papá era quien os daba la papilla cuando mamá perdía los nervios.

Papá es quien me da aliento cuando mamá está a punto de abandonar.

Papá es quien renuncia a su tiempo libre para ayudaros a estudiar.

Papá recuerda las citas del dentista cuando mamá no sabe en el día en el que está.

Papá es valiente cuando a mamá le invaden los miedos.

Papá es quien tiró de la familia cuando mamá no se encontraba bien.

Papá es quien demuestra con su ejemplo que, con perseverancia, todo se puede conseguir.

Papá es el que busca soluciones cuando mamá está es incapaz de elegir.

Papá piensa en positivo los días que mamá sólo ve tormenta.

Papá es el mejor ejemplo para que aprendáis a luchar por vuestros sueños.

Papá es quien entrena antes que salga el sol para poder conciliar.

Papá es quien lidera la familia cuando mamá flaquea.

Papá es quien saca una sonrisa cuando mamá llora.

Papá es el que tiene mano izquierda cuando mamá se encabezona y no sabe pactar.

Papá es quien se levanta a media noche cuando mamá duerme y no os oye toser.

Papá es el que negocia cuando mamá está a punto de estallar.

Papá es quien los hace volar por los aires cuando mamá ya no os puede coger.

Papá es quien os sube a sus espaldas cuando hay mucha gente y no podéis ver.

Papá es quien os concede caprichos cuando mamá no os puede ver.

Papá no se cansó de daros la mano hasta que aprendisteis a caminar.

Papá es quien se emociona cada vez que le susurráis al oído lo mucho que le queréis.


Dicen que un buen padre vale por mil maestros. Hijos vuestro papá es un gran mentor.