Sònia

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dissabte, 8 de febrer de 2020

LA CIENCIA DE LA FELICIDAD

Es bien curioso que en muchas ocasiones olvidemos de mostrar a nuestros hijos o alumnos la materia más importante que pueda existir. Al igual que lo hacemos con las matemáticas o los idiomas, deberíamos invertir  todos nuestros esfuerzos en enseñar a nuestros pequeños la ciencia FELICIDAD. Esa que te permite exprimir al máximo los días, te hace sentir privilegiado y te ayuda a ser a diario mucho mejor.

Una felicidad bien entendida, sin edulcorantes y llena de realismo. Una responsabilidad individual que mucho tiene que ver con la forma en la que me observo, me juzgo o me quiero. Sin confundirla con una obligación o un estado final. 

La felicidad se consigue con trabajo diario, dándose cuenta de cuándo lo eres y qué has hecho para lograrlo. Con paciencia y perseverancia, sin identificarla únicamente con el éxito. Se aprende a serlo siendo feliz pero también en los momentos en los que algo no funciona.

La educación emocional debería convertirse en el pilar fundamental en la educación, el eje vertebrador de la felicidad. Una formación centrada en enseñar a decidir, a comprometerse, a dibujar caminos con coherencia. A identificar y gestionar las emociones, a establecer expectativas adecuadas , a aprender a liderar la propia vida. 

¿Y qué significa educar en la FELICIDAD?

A ser FELIZ se aprende a diario, con trabajo y mucha, mucha práctica. La felicidad no es un código binario sino un subir y bajar, una montaña rusa a la que hay que aprender a domar. Así que hay que enseñar a nuestros pequeños a ser constantes, a asumir que el error es parte imprescindible del juego, a saber perder.

1. Se educa la FELICIDAD  ofreciendo la oportunidad de vivir experiencias de felicidad diversas pero sobretodo aprendiendo a crearlas. Enseñando a cultivar relaciones sanas, a identificar el sentido de aquello que hacemos.

2. Se educa la FELICIDAD mostrando la manera de reilusionarse cada vez que las cosas se tambalean,  enseñando a enfocarse en las propias fortalezas, a centrarse en las emociones positivas. Agradeciendo  todo lo bueno que te pasa.

3. Se educa la FELICIDAD haciendo sentir a nuestros pequeños que estamos orgullosos de ellos sin condición, ofreciéndoles nuestra protección y seguridad, queriéndoles sin etiquetas.

4. Se educa la FELICIDAD entrenando a reaccionar ante las cosas que nos pasan, a esforzarse para conseguir aquello que queremos, a creer que la actitud es el mejor arma para conseguir que las cosas pasen.

5. Se educa la FELICIDAD enseñando a convivir con las emociones negativas como la ira, el miedo o la ansiedad, a superar los baches del camino, a buscar ayuda cuando sea necesario. A aprender a convivir con los problemas con optimismo, a no avergonzarse de los baches o fracasos. Viviendo el presente, soñando grande, haciendo frente a las adversidades creyendo en uno mismo.

6. Se educa la FELICIDAD ayudando a nuestros pequeños a establecerse retos, fomentando la curiosidad y la autonomía, la valentía y el buen humor. Explicando el valor de las cosas, de las palabras, de los besos.

7. Se educa la FELICIDAD valorando el esfuerzo que hacen nuestros hijos o alumnos a diario, alentándolos a no renunciar a los proyectos que les hagan felices, a saber priorizar lo que realmente es importante.

8. Se educa la FELICIDAD sin culpas ni autoexigencias que ahogan, convirtiéndonos en el mejor de los ejemplos, transmitiendo valores y modeles de conducta ética. Regalando experiencias que generen optimismo.

Se educa la FELICIDAD enseñando que nace de la GRATITUD

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