Sònia

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dissabte, 16 de maig de 2020

EDUCAR LA RESILENCIA

Y ahora ¿cómo vamos a salir de esta?

No dejando que nos pueda el desánimo.

¿Aunque parezca que nada va a ser como antes?

Habrá que inventar una nueva fórmula de hacer las cosas.

Sin duda la RESILENCIA es una de las competencias más difíciles de enseñar. Las personas resilientes tienen la capacidad de hacer frente a las adversidades que les presenta la vida, superarlas y transformarse positivamente por ellas. 

En una situación tan excepcional como la que vivimos, repleta de incertidumbre, la resilencia va a ser sin duda la capacidad que más vamos a necesitar educar. Enseñar a nuestros pequeños a desarrollar las habilidades necesarias para enfrentarse a una nueva realidad repleta de cambios y dificultades desde una actitud positiva.

Aprender a vivir sin controlar qué pasará mañana, a saber exprimir el AQUÍ y el AHORA, a innovar en todas las facetas de nuestra vida. A saber bailar con lo inesperado conectando con las emociones, aceptando que quien arriesga puede perder pero es inmensamente más feliz.

¿Cómo educar la RESILENCIA?

1. Es esencial que nuestros pequeños entiendan que el CAMBIO es parte indiscutible de la vida, que nada es eterno, que como hemos visto con el COVID-19, todo puede cambiar de la noche a la mañana.

2. Enseñémosles a convertir cada contratiempo en una gran oportunidad para aprender, para mejorar. A ver el error como parte imprescindible del aprendizaje, a convertir el esfuerzo en el mejor aliado. Seamos el mejor modelo que puedan tener.

3. Asegurémonos que saben que creemos en ellos sin CONDICIÓN, que reconocemos cada uno de sus logros, que les encorajemos en cada uno de sus pasos. Ofreciéndoles nuestra seguridad y protección.


4. Potenciemos su autoestima,  pilar del aprendizaje. Ayudémosles a ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, a confiar en sus capacidades, a descubrir sus talentos. 

5. Potenciemos la creatividad y flexibilidad ante las adversidades  como la mejor arma para buscar soluciones, donde el humor y la tenacidad se conviertan en los mejores socios. 

6. Enseñémosles a buscar ayuda cuando lo necesiten, a trabajar en equipo, a ser empáticos y bondadosos con los que les rodean. A ser agradecidos sabiendo valorar lo mucho que poseen. 

7. Diseñemos juntos nuevos desafíos por los que trabajar, teniendo muy presente que el esfuerzo y la constancia serán la clave para el éxito. 

8. No justifiquemos los errores ni les evitemos las adversidades, exijámosles que se comprometan con cada una de sus decisiones sin excusas ni reproches. 

9. Animémosles a enamorarse de la vida, a aferrarse a los sueños, a querer mejorar día a día. A reflexionar sobre el por qué de las cosas, a verbalizar los miedos, a ver la vida siempre desde la mejor perspectiva. 

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