Sònia

Sònia

diumenge, 25 de setembre del 2016

¿QUÉ DEBO APRENDER MAMÁ?


- ¿A ti también se te olvidan las cosas que aprendes?

- Sólo las que no son importantes.

- ¿Y cómo puedo saber si un aprendizaje es valioso o no?

- Porque aquello que aprendas te ayudará a avanzar.

- ¿Qué es lo más importante que debo aprender?

- Que la vida es un regalo que debes aprender a explorar.

Cuando nos convertimos en papás y mamás nos entra la necesidad imperiosa de llenar a nuestros hijos de saber. Centramos nuestro esfuerzo y presupuesto en conseguir nuestros pequeños aprendan todos los idiomas posibles, toquen un instrumento musical, sean habilidosos deportistas o realicen cientos de operaciones por minuto. Los saturamos de contenidos, procedimientos o habilidades que deben dominar a la perfección, además de cumplir con su curso escolar.

Por suerte la experiencia te va enseñando que en la educación lo importante no es la cantidad de inglés que puedan llegar aprender, la media aritmética que obtienen al final del curso escolar o si logran jugar o no de titular.

Yo no quiero hijos atiborrados de conocimientos, mi única pretensión es conseguir contagiarles el placer de VIVIR. Mi maternidad se basa en pretender que se conviertan en personas empáticas, libres, críticas, capaces de vivir en una sociedad cambiante, llena de desafíos, que tengan ganas de aprender. Niños capaces de gestionar sus emociones, que crean en el valor del esfuerzo, que acepten el error como el mejor aliado para avanzar.

Una educación que forme para la vida, que priorice el sentir al hacer, las ganas de probar, el ser capaz de disfrutar del camino.

El mejor legado que podemos dejarles a nuestros hijos debería ser:

1) Enseñar que la FELICIDAD puede esconderse en cualquier esquina, hay que entrenarles a buscarla con ansia. Que sean más que tengan, que vivan sencillo, sin guardar nada para mañana. La vida no entiende de programaciones ni planes, simplemente sucede.

2) A no dejar pasar la vida esperando que ocurra aquello que les va hacer sonreír. Enseñémosles a ID a por ello, a tomar las riendas, a dar el primer paso. Demostrémosles que los sueños deben ser el motor que les remueve por dentro, a ser imprudentes, osados, a pintar sus propios caminos, a buscar la excelencia. A no olvidar que el TIEMPO es nuestra mejor mercancía.

3) Que aprendan que, si deben esperar algo, que sea únicamente de ellos MISMOS. Ejercitémosles a confiar en sus habilidades, a explotar su potencial, a descubrir el talento que todo niño posee. A enamorarse de los defectos, a reírse de los contratiempos, a juzgarse con cariño, a establecer sus propios límites. A escucharse a menudo, a hablarse con respecto.

4) Entrenémosles aVIVIR sin MAPAS, sin guión. Consigamos que se enamoren de la incertidumbre, de la casualidad, del cambio. A no pedir permiso por luchar, por conseguir aquello que les hace vibrar, por defender lo que les hace diferentes. Velemos porque nunca se cansen de trabajar, de mejorar, de buscar la mejor versión. Expliquémosles la necesidad de reprogramarse a diario, de reinventarse la veces que sea necesario.

5) Consigamos que crean en el INSTINTO, que se conviertan en lo que piensan, a sentir en estéreo, a emocionarse a diario. Animémosles a rodearse de valientes, a arriesgarse sin lamentaciones, a cruzar por la cuerda floja, a vencer aquello que les asusta, a no escuchar a sus pensamientos cuando se quieran rendir.

6) Expliquémosles la importancia que tiene DESTACAR únicamente por ser buenas personas, dar sin esperar recibir, empaparse de valores. Enseñémosles a centrar la atención en saber quién necesita de su calor, a rodearse de personas que ayuden a sumar. A perdonar, a ser humildes, a tejer complicidad, a que sus actos hechicen.

7) Motivémoslos a TOMAR decisiones, la inactividad y la pereza no son un buen compañero de viaje. Ayudémosles a identificar aquello que les apasiona, a gestionar los miedos, a hacer algo nuevo cada día. A empoderad su vida, a conducirla con originalidad y autonomía, a estar dispuestos a desaprender. A asumir las consecuencias de sus acciones, a buscar soluciones, a hacer que el riesgo valga la pena.

8) Enseñémosles a AMAR sin olvidar sus raíces, a llorar sin temor, a ser sin antifaces ni excusas. A vivir con conciencia en el presente, a componer su propia banda sonora. A ver en cada día una nueva oportunidad, a soñar grande, con pasión y curiosidad.


9) Demostrémosles que la queja no les sacará de los problemas, enseñémosles a llevarse bien con la VIDA, que las cosas pequeñas son las que realmente importa. A reírse mucho, a ver la vida con la máscara del HUMOR. A quitarle hierro a las vicisitudes , a ver lo positivo del intento.


No nos cansemos de REPETIRLES que aprendemos de la mano, que les acompañamos sin condición. Que apoyamos sus decisiones, que entendemos sus temores, que perdonamos sus errores, que valoramos cada pequeño progreso.

dilluns, 19 de setembre del 2016

EL PODER DE UNA MIRADA

-No me mires así

- ¿Cómo es así?

- De esa forma, tu cejas se arquean y se vuelven graciosas.

- La mirada tiene un poder fascinante.

- Me haces reír.  A veces con sólo mirarme ya sé lo que estás pensando de mí.

- Mirar es un idioma extraordinario. 

Creo firmamente en el poder de las miradas. Aquellas que sin hablar expresan nuestro sentir, aquellas que declaran a gritos lo que el corazón calla. Las únicas incapaces de fingir lo que nos recorre por dentro, portavoces de nuestras alegrías o nuestros miedos. Esas que establecen diálogos, besan o abrazan, que increpan o invalidan.

Mis preferidas son las miradas que enamoran, que provocan ternura y comprensión, que protegen y sanan. Que usurpan sonrisas, contagian esperanza, ganas de seguir intentándolo. Pícaras y provocativas, que te invitan a seguir conociendo, a investigar. Miradas llenas de complicidad acompañadas de una mano que ofrece su ayuda, encuentros efímeros que nos recuerdan en el momento más necesario que no estamos solos en esto.

Rechazo las miradas que anulan, que nos llenan de incertidumbre, de pánico. Que imponen, castigan o reprochan, que juzgan sin sentido. Miradas atestadas de indiferencia, frialdad o tirria. Que provocan rechazo, retroceso. 

Busco las deseadas, las cómplices que rastrean réplicas. Aquellas que provocan emociones, erizan la piel, que nos atraviesan por dentro. Que estrechan lazos, cultivan amistades, crean vínculos, rescatan sentimientos. Que conmueven, enternecen, encandilan. Que calan los huesos, aquellas que nos hacen eternos.

Miradas inventadas, juguetonas, creadas para un preciso momento, que contagian futuro . Que nos abarrotan de ilusión, esperanza y motivos. Dulces y perfumadas, acarameladas, afectuosas. Aquellas que hechizan, repletas de brujería, donde aparece la magia. Divertidas y llenas de juego, de táctica, de insinuación. Miradas que consiguen sueños, que sólo dos consiguen descifrar.

Evito las fugaces, las distantes, aquellas que anuncian despedida. Llenas de vértigo, que imponen y sentencian, que incomodan. Que castigan, odian, reprenden o penalizan, que rebosan estupidez. Miradas que sólo el remitente entiende, que se pierden en el laberinto, que enmudecen. Las cobardes, las llenas de prejuicios, las que sólo están pintadas en blanco y negro . Aquellas que desaparecen como la voz en el desierto, aquellas que contaminan. Las que solicitan tiempo, tierra de por medio.

Ensayo las miradas que perdonan, ofrecen alternativas, abren nuevos caminos y construyen puentes. Que dibujan amaneceres, establecen diálogos, que apadrinan nuevas oportunidades. Aquellas que rebosan energía, esfuerzo, que te invitan a caminar. Las que arropan, las que siempre dan una segunda oportunidad.

Hijo, mira siempre ofreciendo tu mano, deseando contribuir, abierto a los que los demás te regalan.

dimarts, 6 de setembre del 2016

KATHRINE VIRGINIA SWITZER, la mujer 261

He contestado cientos de veces a la misma pregunta, ¿por qué corres? y siempre mis respuestas podrían resumirse en  "simplemente porqué me hace feliz". Entiendo que para mucha gente sea dificil comprender que me sienta afortunada que a diario mi despertador suene al alba para recordarme que ha llegado el momento de calzarme mis zapatillas y recorrer las calles de mi ciudad en solitario.

Correr me hace sentir libre, fortalece mi constancia y saca lo mejor de mí. Además me ayuda a educar a mis hijos en el esfuerzo y a creer que la voluntad es la fuerza más poderosa que puede existir.

Correr me ha regalado conocer a gente maravillosa, descubrir miles de nuevos caminos y ha cambiado mi forma de pensar. Se ha convertido en mi refugio cuando necesito soledad y el mejor escenario para poder crear.

Pero si hoy corro es gracias a mujeres valientes que se atrevieron a enseñar al mundo que las féminas también podíamos soñar con la distancia de Filípides y lucharon para que esto fuese así. Kathrine Virginia Switzer fue la primera mujer que corrió una maratón con dorsal el año 1967, una distancia que estaba prohibida para las mujeres. Con su dorsal número 261, desafió a los organizadores de la maratón de Boston y cruzó su meta escoltada por hombres que creyeron en la igualdad.

Desde aquel día se convirtió en una de las mujeres más notorias en la promoción del deporte en femenino. Su coraje y osadía abrió las puertas de la maratón al resto de corredoras del mundo y su ejemplo ha sido clave para emponderar a miles de mujeres de diferentes generaciones a creer en la capacidad de conseguir todo aquello que se propongan. En los Juegos Olímpicos de los Ángeles por primera vez la maratón femenina pasó a formar parte del programa.

La historia siempre se ha escrito por hombres y mujeres, independientemente del sexo al que pertenezcan pero con algo muy importante en común: la capacidad de SOÑAR GRANDE.


dimecres, 6 de juliol del 2016

VERANOS EN FAMILIA

- ¿A ti te gusta estar de vacaciones?

- Es una de las cosas que más me gusta.

- ¿Por qué?

- Porqué pasamos mucho tiempo juntos.

- ¿Aunque a veces no paremos de pelearnos?

- Pese a que os peleéis.

- ¿Aunque siempre me manche de helado?

- Pese a que siempre te ensucies de chocolate.

- ¿Aunque hayas días que acabemos enfadados?

- Pese a la riñas y los berrinches.

Vuelve a meterse en la piscina y al instante sale como un rayo y empapa las páginas del libro que leo. Me salpica al mover su pelo y con una sonrisa de oreja a oreja, se vuelve a zambullir. De nuevo a mi lado para insistirme que nos tiremos de bomba para mojar a papá. Suspiro con inmersa pereza, pienso que ya no tengo edad para tanto movimiento, saltamos y papá sonríe de medio lado. Jugamos a nadar como delfines, a buscar nuestro récord bajo el agua, a hacer el muerto y que el otro nos tenga que rescatar. Salimos agotados a la toalla y charlamos sin prisa, hacemos guerra de cosquillas y compartimos helado y auricular.

Me gusta el verano porque estoy con ellos. Aunque a veces pierda los nervios, desee volver a trabajar y sienta un agotamiento extremo. Pese a que haya días que no nos aguantemos, nos enfademos por todo y añore la calma. Aunque haya tardes que desee que se vayan unos días con los abuelos, me moleste cualquier comentario y esté cansada de tener todo patas arriba.

Recuerdo cuando en mis veranos reinaba el silencio. Cuando era todo calmado y viajábamos buscando rincones del mundo para fotografiar. Pausa, horas tranquilas llenas de lectura esperando el mejor atardecer. Pocos planes y mucha improvisación. Sin dar explicaciones, sin nada por hacer. Sólo sol, sosiego y prensa por leer.

Trece años más tarde los veranos se han llenado de ruido y emoción. Agua salada, granizado de limón, paseos en bicicleta, parques de aventura y ferias. Yo disfruto del verano, de las tardes de pesca, del cine de dibujos animados, de las palomitas dulces y las colchonetas de agua. De las jornadas sin rutinas, de las cabañas y ríos, de las olas y la arena. Del coche abarrotado de maletas, de las riñas y los lloros, de las risas sin control.

Adoro estar con ellos, compartir aficiones, cantar la banda sonara del verano cuando sale en la radio. Me emociono al darme cuenta de lo mucho que han crecido y aprendido en el último año, al comprarles un número de zapato más grande que el mío, al ver que cada vez necesitan menos de mi. Me gusta que me propongan jugar a los juegos de mi infancia, que me susurren al oído "te quiero mamá". Días llenos de bullicio, tatuajes y pulseras, conciertos infantiles, de miles de cosas por descubrir. 

Deporte y excursiones,  raquetas, piscina y pelotas, ratos de aburrimiento y siestas a la sombra. De visitas inesperadas, amistades de la infancia, reencuentros calmados. De mucha salsa de tomate, norias y toboganes, charlas infinitas, lecturas compartidas, museos y talleres, estrellas fugaces, de imaginación en ebullición.

Jornadas para bajar el ritmo, para dejar de ir corriendo a todas partes, estrechar lazos y transmitir valores. Para cambiar de entornos, conocer nuevas costumbres, practicar idiomas y soñar sin prisas. Días de aprendizajes mutuos, de achuchones y abrazos, de besos con sabor a fresa. Momentos de añorar al abuelo, de lamentar su pérdida, de desear que estuviese, de recordar lo que compartíamos.

Veranos para sentirse querido, para programar nuevos retos, para palpar lo que sentimos y notarse especial. Momentos para diseñar nuevos caminos.

dilluns, 4 de juliol del 2016

8 LECCIONES REGALADAS A MI HIJO EL DÍA DE SU CUMPLEAÑOS

- ¿Qué sentiste al verme por primera vez?

- Que era la mujer más dichosa del mundo.

- ¿Y te gusté nada más verme?

- Me emocionó ver que eras igual que papá.

- ¿Qué es lo que más te gusta de mi?

- Que eres capaz de provocarme una sonrisa cuando siento que no puedo más.

El tiempo pasa volando y no se trata de una frase hecha. Hoy hace once años que me convertí en mamá, ese día en el que cambió mi vida 360 º. Años de aprendizajes de la mano, de disfrutar de cada uno de sus logros, de aprender a dejarle caer para que pueda avanzar, de confidencias y arrumacos. De sentir como se me eriza la piel cada vez que me susurra al oído "te quiero mamá", de ofrecer el calor de mis manos, de querer sin condición.

Los años te enseñan que en la educación de tus hijos lo importante no es la cantidad de inglés que puedan llegar a saber, las notas con las que acaba el curso escolar o si logra o no jugar de titular. Lo importante de educar es estar ahí cuando necesitan seguridad, saber regalarles palabras que les alienten y abrazos que arropen. Crear códigos que sólo nosotros somos capaces de descifrar, guiños que estrechan lazos, sonrisas reconfortantes, caminos entrelazados.

Mi maternidad se basa en conseguir que mis hijos se conviertan en personas empáticas, libres, críticas, respetuosas. Capaces de gestionar sus emociones, que ayuden a sumar, que crean en el valor del esfuerzo. Que vean en cada día una nueva oportunidad y se atrevan a soñar grande.

Mi mejor legado sería que entendiesen que;

1) La FELICIDAD puede esconderse en cualquier esquina, buscarla con ansia. Sed más que tengáis, vivir sencillo, no guardéis nada para mañana. La vida no entiende de programaciones ni planes, simplemente sucede.

2) No paséis la vida esperando que ocurra aquello que os va a hacer sonreír, ID a por ello. Tomad las RIENDAS de vuestra vida, dad el primer paso, que los sueños sean vuestro motor. Sed imprudentes, osados, pintad vuestro propio camino, buscad la excelencia. Sonreír al cambio, a las oportunidades. No olvidéis que el TIEMPO es vuestra mercancía más preciada.

3) Si tenéis que ESPERAR algo de alguien que sea únicamente de VOSOTROS. Confiad en vuestras habilidades, explotad vuestro potencial. Enamoraros de vuestros defectos, reíros de vuestros errores. Juzgaros con cariño, rebajad la exigencia y dejad fluir.

4) Vivid sin MAPAS ni GUIÓN. Enamoraros de la incertidumbre, de la casualidad. No pidáis permiso por luchar por lo que os hace vibrar, por aquello que os hace diferentes. Nunca os canséis de trabajar, de mejorar. Buscad vuestra mejor versión, reinventaros las veces que haga falta.

5)  Creed en vuestro INSTINTO, convertiros en lo que pensáis, sentid en estéreo, con rabia emocionaros a diario. Rodearos de valientes, arriesgad sin lamentaciones, cruzad por la cuerda floja, venced lo que os asusta, no escuchéis a vuestros pensamientos cuando se quieran rendir, eliminad los tabúes.

6) DESTACAD únicamente por ser buenas personas,  dad sin esperar recibir, empaparos de valores. Centrad vuestra atención en saber quien necesita de vuestro calor, con quien podéis contribuir. Perdonad, sed humildes, tejed complicidad, que vuestros actos hechicen.

7) TOMAD DECISIONES,  la inactividad y la pereza no son buenos compañeros de viaje. Identificad lo que os apasiona, aprended a gestionar los miedos, haced algo nuevo cada día. Empoderad vuestra vida, conducidla  con originalidad y autonomía, estad dispuestos a desaprender. Asumid las consecuencias de vuestras acciones, buscad soluciones, haced que el cambio valga la pena.

8) AMAD sin olvidar vuestras raíces, LLORAD sin temor, sed sin antifaces ni excusas. VIVID con conciencia en el presente, componed vuestra propia banda sonora. Aportad entusiasmo a todo lo que hagáis, paladead todos los sabores.

Ojalá la vida os regale mil y un amanecer. Feliz cumpleaños hijo.

dimarts, 28 de juny del 2016

HIJO, ATRÉVETE A DECIDIR


 - Podrías haberme ayudado a elegir.

- Entonces no hubieses aprendido tanto.

- Ya, pero no me hubiera equivocado.

- Quizás, pero caerse es la mejor manera de avanzar.

- ¿Por qué haces que siempre sea yo el que tome la última decisión?

- Porqué es una magnífica manera de hacerte mayor.

La vida se dibuja a través de las decisiones que vamos tomando. Cada decisión nos transforma, nos desinstala, nos hace diferentes. Las hay que son intrascendentes y otras cambian nuestras vidas en un solo instante. Algunas nos ayudan a avanzar a pasos agigantados y otras nos devuelven a la casilla de salida y nos fuerzan a volver a empezar. Decisiones que nos allanan el camino o que nos obligan a dar un buen rodeo. Incluso al no elegir estamos decidiendo.

Las hay que nos ayudan a soltar lastres, eliminar tabúes o saltar muros que sólo nosotros hemos sido capaces de construir. Otras nos siguen engañando, nos condenan a la rutina, nos hacen grises. Las más perversas no invaden de vértigo o pánico y las dulces nos hacen soñar grande.

Enseñar a decidir, a tomar las riendas de la vida, debe ser prioritario a la hora de educar. Demostrarles a diario que sólo aquellos que están dispuestos a arriesgar consiguen lo imposible, que únicamente los valientes consiguen lo que quieren. Instruir a elegir sin miedo a errar, aprendiendo a confiar, a creer en uno mismo. A mirar lo desconocido como una nueva oportunidad, a tener la predisposición de probar, a no necesitar controlar todo lo que pase a nuestro alrededor.


Aprender a elegir sin miedo al qué dirán, con sencillez y honradez, sin pudor por si el resto no logra entender. Resolver sin pavor a destacar, con ganas de buscar la originalidad, de dejar fluir. Aprender a creer en la intuición, a trabajar con elasticidad, a no cansarse de intentar. A seleccionar entre la vorágine de opiniones que los otros se atreven a dar, a identificar sólo aquellas que ayuden a sumar, a eliminar a aquellos que se empeñan a no dejarnos crecer.

Decidir estando dispuestos a desaprender, a asumir las consecuencias que puedan tener, a comprometerse con lo que pueda pasar, sin lamentar, sin miedo a sentir. Siendo consciente que cada decisión desencadenará una cadena de acción, que exigirá nuestra mejor versión, con perspectivas diferentes que aprender. Mostrarse flexible, con ganas de jugar, de descubrir qué y cuándo elegir. Con liderazgo, disciplina, iniciativa y contundencia., teniendo siempre claro qué es aquello que realmente nos va a hacer feliz.

Elegir dando un buen portazo a la zona de confort, sin miedo a empujar bien lejos, decidiendo siempre aquello que esté más cerca del sí, analizando aquellas opciones que más nos van a hacer vibrar, con el derecho a decir no cuando queramos ir en otra dirección. Poniendo toda nuestra empeño en las preguntas que debemos formular, sin importar demasiado lo que nos puedan contestar.

Hijo, recuerdo siempre que un deseo no cambia nada, una decisión lo cambia todo. Se siempre consecuencia de tus decisiones.


El lobo hace huelga es un magnífico cuento de la editorial Juventud que nos narra una preciosa historia donde el lobo feroz de los cuentos decide cambiar su vida porque se ha cansado de ser el malo de la literatura. Altamente recomendado para trabajar con los más pequeños la importancia de tomar sus propias decisiones y las consecuencias que estas pueden tener.

dijous, 16 de juny del 2016

¿NO TE DA MIEDO HACERTE MAYOR?

- ¿Qué es lo que más te gusta de cumplir años?

- Tener la oportunidad de poderlo explicar.

- ¿Y qué vas a pedir cuando soples las velas de tu pastel?

- Poder seguir disfrutando de verte crecer, eso me hace realmente feliz.

- ¿Y no te da miedo hacerte mayor?

- Lo único que me preocupa es llegar a la linea de llegada habiendo quemado todos mis cartuchos.

Lo mejor de cumplir 41 años es que con el paso de los años has aprendido a saber quien eres, aunque a veces duela. A estar de tu parte, a dar la mano a tus imperfecciones, a no hacerte trampa.

La experiencia te enseña a que de todo se aprende, a admitir que en ocasiones eres vulnerable, a que no siempre es fácil estar en paz con una misma, a poder confesar sin vergüenza que a veces tienes miedo.

Lo mejor de hacerse mayor es que ya no necesitas el reconocimiento de los demás para creer en tu trabajo, para perseguir tus sueños, para verbalizar lo que te hace feliz. Has aprendido a no perder el tiempo con lo que no suma, a buscar la respuesta en una misma, a no querer por inercia, a saber que hay días que no te mereces.

La vida me ha enseñado a ser agradecida, a valorar lo pequeño, a admitir mis errores y aprender de ellos. A no contener el llanto, a soltar complejos, reducir excusas y aprender a mirarme al espejo sin demasiados reproches. A no ahorrar palabras que acarician, a no eludir emociones o deseos, a decir siempre lo que siento. A saber que hay cosas que no se negocian, a aprovechar las oportunidades aunque lleguen a destiempo, a reírme de lo absurdo, a disfrutar de los míos sin recelo.

 Estoy justo en ese momento en el que se acabó el esconderse, el intentar tenerlo todo controlado. Se terminó el subestimar mis potencialidades, dudar de mis capacidades, no creer que puedo si lo deseo. Ya no hay tiempo para esperar el momento perfecto, es el instante de trabajar por el cambio, para  de agarrar lo que amo con todas mis fuerzas, para hacer que mis ideas cobren vida, para asumir riesgos.

Tiempo de exigir que tengo derecho al cambio, a cometer errores, a ser escuchada sin juicios, a ser tomada en serio. A decir no sin sentir culpa, a decidir lo grande que quiero ser, a reconocer lo auténtico, a fabricar oportunidades sin miedo al precipicio.

Cuatro décadas y un año para saber lo importante que es dar el primer paso, para aprender a tomar decisiones aunque me tiemble el pulso, para saber que no puedes dejar pasar trenes. Tiempo para no tener pánico a lo desconocido, para buscar la mejor versión de una misma, para probar aunque esté amargo, para dejarme sorprender sin miedo al ridículo, para no depender de nadie para esbozar una sonrisa.

Hoy empieza un punto y seguido en mi camino.

Para los más pequeños pequeños de la casa para poder trabajar el tema del paso del tiempo y las celebraciones de cumpleaños
 os recomiendo un cuento llamado Jan y Julia  cumpleaños